ELLIOT
La nana de Lavinia iba gritando mientras era arrastrada por el cabello, sostenido en el puño inflexible de Rossella, hasta el rellano de la escalera.
—¡Te vas a buscarle mujer a tu hijo en otra casa, desgraciada! —le gritó Rossella por encima de los alaridos de la Sra. Elena, quien se agarraba el cabello con expresión de dolor.
De un momento a otro, en medio del forcejeo, los ojos en pánico de la mujer se cruzaron con los míos.
—¡Su señoría, se lo suplico! ¡La Duquesa me está acusando injustamente! ¡Solo he cuidado a su pequeña como una madre! ¡Ella… AAAAHHHH!
El grito estridente resonó cuando Rossella la lanzó sin compasión, empujándola escalera abajo, justo como hice yo el día de su llegada con el cadáver del contador.
Ni siquiera me inmuté al ver el cuerpo rodar entre gemidos amortiguados, sus manos manoteando en el aire, intentando agarrarse de algo, hasta que cayó con un sonido sordo en el recibidor.
Mi mirada no podía despegarse de la mujer fría e implacable que bajaba las escaleras con tranquilidad, justo detrás de la nana, que rodaba como una pelota y quizá llegaba muerta al final.
Rossella ni siquiera pestañeó.
El servicio a su alrededor se llevó las manos a la boca, asombrados y aterrados porque solo me habían visto a mí con esos actos tan crueles.
¿Cómo puede una persona cambiar tanto en tan pocos meses?
¿Es esta una reacción extrema a tantas humillaciones que recibió al callarse y aguantar desprecios?
No parecía saber quién era Theodore, pero quizás no recordaba a un simple mozo.
Nunca importaron realmente las cargas que conllevaba el Ducado.
Y ese conocimiento sobre los granos, ¿desde cuándo Rossella era tan aguda e inteligente?
Ahora me arrepiento de nunca haberle prestado atención en el pasado, a los detalles físicos, sobre todo.
¿Se estaba ocultando todos estos años? ¿Siempre fue así de… interesante?
Recuerdo la pregunta que me hizo.
Por supuesto, la respuesta es innegable:
Prefiero a esta nueva Rossella, si es que de verdad es ella, porque cada vez… me asaltan más dudas.
*****
KATHERINE
—¡Sáquenla de la propiedad, a ella y a su hijo! ¡¿Qué están esperando?! —les rugí a dos mozos que se quedaron congelados.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...