NARRADORA
«Khalum se fue encogiendo en una dura y gigantesca roca, hasta quedar inerte.
Pero susurros llegaron a su mente dormida.
“Te lo juro, noble lobo, limpiaré mi nombre y aunque me tome siglos obtendré el poder para que puedas renacer. Devolveré la divinidad que hoy me das y te traeré de vuelta a casa»
******
¡BOOM!
El cuerpo de Drakkar cayó al suelo de golpe, haciendo temblar la tierra.
Las runas se apagaron a su alrededor.
Su forma de guerra lycan iba transformándose.
Yació desnudo en medio de la oscuridad. Su cuerpo aún emitía esas corrientes mágicas verdosas y destellantes.
—Qué increíble que pueda absorber tanto poder, aún se siente la opresión en el aire.
Sigrid dijo admirada, pero antes siquiera que sus ojos se pudiesen fijar bien en el macho inconsciente, un fuerte pecho apareció frente a su visión.
La Selenia torció un poco la boca con una risa disimulada.
Ella tampoco tenía ganas de estar viendo en pelotas al mate de su hija.
Delante de Nyx, el enorme lycan de hielo también bloqueó la vista.
“Yo lo subo a la superficie” Aidan propuso.
—No es necesario, yo me hago cargo —la voz ronca de Silas resonó.
—Silas, llévalo de inmediato a su continente. Cuando se despierte, seguro buscará a su mate desesperado —Valeria le pidió y él asintió.
Todos podían escuchar sus susurros llamando el nombre de Lyra.
La verdad, fue una pésima idea dejarla a salvo en el castillo.
En medio de la situación tensa, una sombra cubrió a Sigrid y Silas.
"Padres de Nyx, sé que no es el momento ni el lugar, pero me presento formalmente: soy Aidan Walker, el mate de su hija"
Les dijo, tomado de la mano con su Selenia, que parecía una muñequita de porcelana a su lado.
Nyx estaba nerviosa, sin querer ni mirar a los ojos serios de su padre.
También sentía el retumbar apresurado del corazón de su macho.
—Tienes razón… no es el momento ni el lugar… —Silas lo atravesó con una mirada nada gentil.
—Ejem, amor, ¿qué hablamos? —Sigrid le susurró apretándole el brazo.
—Aidan Walker, después tendremos una reunión familiar con tus padres —Sigrid intervino.
—Lo único que te pedimos es que, si Nyx te escogió, la hagas feliz para siempre y cuides nuestro tesoro.
«O la que te va a cortar la salchichita seré yo» —el mensaje estaba muy claro en la sonrisa cordial de Sigrid.
El hombre de invierno lo entendió a la perfección y asintió en respuesta.
Sigrid miró a los ojos suplicantes de su cachorra.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...