NARRADORA
Y no quererla significaba que Electra vagaría de nuevo sin un ancla, desaparecería algún día, o Laziel la desvanecería de una vez. Aquí y ahora.
—Acepto y esta vez no lucharé nunca más contra ti; solo tengo una condición —Lavinia la vio apretar más la mano de ese espectro tan guapo.
Ella era bien oscura de personalidad y fría. Él soleado, incluso para ser un espectro que se formó del resentimiento.
Dos seres tan diferentes y a la vez tan compatibles.
—César viene conmigo, para siempre. Él también será tu espectro contratado; nos puedes llamar para luchar por ti —le dijo con seguridad.
Lavinia, en realidad, no se asombró tanto. No después de la confesión de Laziel.
Este era el resultado que él buscaba.
Se dio cuenta de que Laziel también alimentó con su poder a César para hacerlo más poderoso, por eso recuperó su forma corpórea.
Lavinia sintió en todo momento la presencia de su macho en su espalda, de manera protectora.
Si decía que no se conmovía, era una mentira.
—Está bien… los acepto y ya sabes las consecuencias si me vuelves a fallar, Electra. Ahora, también tendré a tu debilidad.
Lavinia miró con ojos frío a César, pero Electra dio un paso frente a él, ocultándolo.
— Precisamente, César es la mejor garantía que tengo para ofrecerte. Esta vez sí soy sincera.
Lavinia asintió luego de una pausa de mirarla profundamente. Se hizo un corte en los dedos levantando la palma de la mano hacia ella.
Electra también levantó una mano y la otra seguía entrelazada con los dedos de su compañero.
Ambas comenzaron a recitar un contrato de vinculación, no todos eran Silas o Laziel, que podían encadenar y crear espectros, solo con su voluntad.
Las magias de ambas hechiceras revolotearon como aves en el aire y se fusionaron en destellos negros, parecían manos entrelazándose.
Runas comenzaron a tallarse solas en el suelo alrededor del círculo mágico que las envolvió.
Los cabellos de ambas se elevaban con ímpetu, su ropa se movía en ráfagas de poder, los ojos fulguraban como centellas.
Cadenas negras se extendieron desde la magia de Lavinia para entrelazar y someter la de Electra.
César también aceptó, extendiendo su mano hacia el contrato. Laziel lo había liberado de su control.
Una luz brillante envolvió a sus espectros cuando todo estuvo hecho.
Los vio mirarse fijamente, tomados de las manos, mientras se desvanecían, y contempló algo que le parecía imposible.
La sonrisa de Electra y una expresión suave de profundo amor.
La nube de oscuridad que la rodeaba ya tenía haces de luz clara en su interior y Lavinia los sintió meterse en su mundo interior.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...