Entrar Via

El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 769

NARRADORA

La magia de él la llamaba enloquecida, depredadora, anhelante.

—Puedo ser salvaje, calculador, juguetón o serio… puedo ser lo que desees, mientras prometas que te quedarás conmigo para siempre.

El tono bajó a una vibración aún más ronca.

—. Dame tu alma, Lavinia, déjame devorarla y protegerla en mi interior. Nada ni nadie te hará daño jamás.

Ese pedido sonaba demasiado oscuro, peligroso y tentador.

Un trato peor que el que había hecho con Electra.

Un pacto de vida o muerte, de eternidad atada a él… no sonaba nada mal.

Una corriente chisporroteante de alegría vibró a través de todo el cuerpo de Lavinia, pero estaba dispuesta a hacerlo rogar por un tiempo.

Por ahora, comenzó a utilizar el poder que Electra le había entregado.

—Eres un chiquillo demasiado joven, principito —la venda en los ojos de Lavinia se fue aclarando mientras se acercaba a lamerle la nuez de Adán, lenta y provocadoramente.

Sintió el estremecimiento al tragar y la dureza en su entrepierna; el cuerpo entero de Laziel siempre respondía así a ella.

Tan honesto, sin guardarse más el deseo profundo que sentía por su toque.

—¿Quién sabe si después de entregarte mi alma te encaprichas con alguien más joven y termino como otro espectro de tu colección?

—Lavinia, sabes que yo también te daré mi alma… —sostuvo su mentón para que lo mirara directo al corazón.

Sus ojos dorados brillaban más que el sol; la sostenía por la cintura mientras sus enormes alas de brumas negras y plumas de cuervos, abanicaban en el aire.

Era hermoso, único, tan suyo.

—Yo te daré mi alma primero Lavi; no le pertenece a nadie más, mi amor…

Confesó con las pupilas estrechándose sobre ella, como si fuese lo más preciado de su mundo y así era.

Lavinia se mordió el labio inferior y el nudo en su pecho se llenaba de emoción.

Ladeó la cabeza acariciándole la nuca, deseando enloquecer de pasión a este hombre.

—Quizás me deje devorar por el hermoso monstruo, pero solo bajo una condición… —le dijo, disfrutando del brillo que centelleó en su mirada.

Con ella, él nunca se ocultaba debajo de esa máscara de perfección y frialdad.

—Lo que sea que me pidas…

—Entonces atrápame, ¡niñito llorón! —Laziel fue sorprendido cuando su nariz fue mordida y su hembra desapareció con un ¡puf! entre sus brazos.

Removió con su consciencia todo el espacio alrededor para buscarla, ¡estaban suspendidos en la nada!

Pero una risa revoloteó entre las nubes espectrales y Laziel alzó la cabeza para quedarse fascinado con la vista.

Lavinia abanicaba unas enormes alas de centellas y huesos negros, como una bella mensajera de la muerte.

—¡No debiste facilitarme este poder; ahora ya no seré una presa tan fácil! —le gritó, sacándole la lengua como una chiquilla y echando a volar hacia la tormenta.

Sus mismos espectros la ocultaban y seguían la voluntad de Lavinia.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación