NARRADORA
La magia de él la llamaba enloquecida, depredadora, anhelante.
—Puedo ser salvaje, calculador, juguetón o serio… puedo ser lo que desees, mientras prometas que te quedarás conmigo para siempre.
El tono bajó a una vibración aún más ronca.
—. Dame tu alma, Lavinia, déjame devorarla y protegerla en mi interior. Nada ni nadie te hará daño jamás.
Ese pedido sonaba demasiado oscuro, peligroso y tentador.
Un trato peor que el que había hecho con Electra.
Un pacto de vida o muerte, de eternidad atada a él… no sonaba nada mal.
Una corriente chisporroteante de alegría vibró a través de todo el cuerpo de Lavinia, pero estaba dispuesta a hacerlo rogar por un tiempo.
Por ahora, comenzó a utilizar el poder que Electra le había entregado.
—Eres un chiquillo demasiado joven, principito —la venda en los ojos de Lavinia se fue aclarando mientras se acercaba a lamerle la nuez de Adán, lenta y provocadoramente.
Sintió el estremecimiento al tragar y la dureza en su entrepierna; el cuerpo entero de Laziel siempre respondía así a ella.
Tan honesto, sin guardarse más el deseo profundo que sentía por su toque.
—¿Quién sabe si después de entregarte mi alma te encaprichas con alguien más joven y termino como otro espectro de tu colección?
—Lavinia, sabes que yo también te daré mi alma… —sostuvo su mentón para que lo mirara directo al corazón.
Sus ojos dorados brillaban más que el sol; la sostenía por la cintura mientras sus enormes alas de brumas negras y plumas de cuervos, abanicaban en el aire.
Era hermoso, único, tan suyo.
—Yo te daré mi alma primero Lavi; no le pertenece a nadie más, mi amor…
Confesó con las pupilas estrechándose sobre ella, como si fuese lo más preciado de su mundo y así era.
Lavinia se mordió el labio inferior y el nudo en su pecho se llenaba de emoción.
Ladeó la cabeza acariciándole la nuca, deseando enloquecer de pasión a este hombre.
—Quizás me deje devorar por el hermoso monstruo, pero solo bajo una condición… —le dijo, disfrutando del brillo que centelleó en su mirada.
Con ella, él nunca se ocultaba debajo de esa máscara de perfección y frialdad.
—Lo que sea que me pidas…
—Entonces atrápame, ¡niñito llorón! —Laziel fue sorprendido cuando su nariz fue mordida y su hembra desapareció con un ¡puf! entre sus brazos.
Removió con su consciencia todo el espacio alrededor para buscarla, ¡estaban suspendidos en la nada!
Pero una risa revoloteó entre las nubes espectrales y Laziel alzó la cabeza para quedarse fascinado con la vista.
Lavinia abanicaba unas enormes alas de centellas y huesos negros, como una bella mensajera de la muerte.
—¡No debiste facilitarme este poder; ahora ya no seré una presa tan fácil! —le gritó, sacándole la lengua como una chiquilla y echando a volar hacia la tormenta.
Sus mismos espectros la ocultaban y seguían la voluntad de Lavinia.
“¡Espera… César! ¡Eso no se puede hacer!”
Lavinia sintió un zumbido en su cabeza, y el calor revoloteó en sus mejillas.
Pero siguió escapando de su amado tormento, que solo la dejaba jugar un poco antes de atraparla en sus redes.
«Yo siempre seré tu luz, mi amado príncipe oscuro. Mi alma te ha pertenecido desde que la marcaste como tuya.»
Hay algunas almas gemelas que no surgen solo por el destino, sino que se forjan a través de la voluntad, la constancia y las muestras de amor verdadero.
*****
Mientras Lavinia y Laziel retozaban en su propio espacio, olvidándose del resto del universo, Drakkar hacía lo mismo.
O sea, el súper lobo de la mascarita embrujada no duró ni un capítulo entero y la “guerra” con los vampiros, no valía la pena ni mencionarla.
El ejército de no muertos los estaba masacrando.
Así que Khalum corría hacia una cadena montañosa que bordeaba este feudo.
En un sitio oculto de esas cavernas, Frederick había escondido la última pieza de su corazón.
“¡Apúrate, Khalum, necesitamos ese poder para hacer realidad nuestros deseos!” Drakkar le rugió a su lobo, que aceleró las patas con un aullido feroz.
Nadie les iba a decir a ellos lo que podían hacer o no.
Había algo que deseaban con todas las fuerzas de su corazón.
Algo de su Lyra, y si tenían que arrastrar el trasero de uno de los Dioses hasta aquí abajo, para hacerlo realidad… pues así lo harían.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...