NARRADORA
—Te estaré mirando siempre, pequeña Lyra. Espero que cumplas la promesa de cuidar el corazón de la bestia más noble y preciosa que he creado.
Los ojos de Lyra se abrieron mucho al ver, entre la luz, la forma de un pequeño lobo acostado, en miniatura, blanco y negro.
Con los ojitos cerrados, dormido… era el alma de Khalum.
Las manos del Dios Bestia se dirigieron hacia su pecho y fundieron en su interior el tesoro valioso que guardaba.
Lyra jadeó, llevándose la mano a ese sitio donde sentía un peso extra. Un calor vivo se despertó rugiendo y sensaciones increíbles que no podía explicar.
Tanto amor recorrió sus venas que comenzó a sollozar.
—Esos son los sentimientos de Khalum y Drakkar por ti; espero que entiendas que renunció a todo por estar a tu lado —una mano se posó sobre su cabeza baja.
Lyra subió los ojos nublados, pero ya no podía ver la forma corpórea que simulaba a un elemental; en su lugar, se fue alargando y creciendo gigantesca, entre destellos.
Volviéndose pura energía de la naturaleza con la silueta de lycan.
La mano sobre su cabeza se sintió de repente tan pesada y enorme, mientras las luces danzaban tomadas de la mano y cantaban hechizos de cuando se crearon los mundos y surgieron las bestias.
«Cuida bien de su alma y yo te bendeciré con los regalos que he guardado en ella para ti»
Con los últimos susurros en el viento, la luz subió a una velocidad casi imposible de seguir.
Fue como si una explosión mágica azotara la cima de la montaña.
Las ráfagas de viento movieron las nubes y surcaron la hierba, que comenzó a florecer.
Todo lo que el cristal maldito había destruido creció de golpe.
El verdor llenó la cima y flores multicolores se alzaron alrededor de Lyra, que aún tenía la mano en el pecho y la mirada en el cielo.
Su bata de dormir y el cabello platinado se abanicaba con la tormenta.
“Lyra… ven a nosotros” una voz profunda y demasiado familiar se filtró en sus pensamientos.
El alma que acompañaba a la suya comenzó a tirar de ella en una dirección de la montaña donde la niebla blanca se hacía más espesa.
Sumergida en un bosque que había crecido de la nada, parecía encantado y subía hasta perderse entre la esponjosidad de las nubes.
Lyra dio un paso y luego otro, pero alguien le agarró el brazo.
—Ly, ¿a dónde vas? ¿Qué sumergió en tu pecho? Dime, no podía ver bien, ¿qué te sucedió? —Silas la hizo girarse e incluso la examinó por encima del vestido.
Su hija lloraba, pero no podía percibir dolor en ella ni tristeza, más bien… euforia.
—Papito, estoy bien, pero necesito ver a Drakkar, él me espera ahí… —Lyra señaló los lindes del bosque, que solo la dejaría pasar a ella.
Silas frunció el ceño.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...