DRAKKAR
El sabor de su sudor resbalaba por mis papilas mientras lamía su piel brillante, bajando por su cuello.
Recostado a ella, sobre las pieles, me sentía siempre tan tosco, con miedo a lastimarla en mis ansias primitivas de poseerla.
Mis manos rugosas tocaron esos senos perfectos y suaves, apretándolos para llevar el pezón a mi boca hambrienta.
Los jadeos de Ly resonaban por encima de mi cabeza; cuidando de no aplastarla con mi peso, cerré los labios sobre esos picos deliciosos.
—Gggrr —un gruñido brusco se escapó de mi boca que mamaba pervertidamente de sus pechos.
De aquí comerían mis cachorros, pero ahora eran míos, solo míos, y disfruté devorándolos como un animal en celo.
El calor de su coño restregándose contra mi abdomen y el aroma al apareamiento que desprendía me tenía duro a rabiar.
La lengua se me enredaba en las areolas y recorría los pequeños montículos, perdido en la lujuria.
—¡Aahh! —un gemido profundo escapó de Lyra y me temí estarla apretando demasiado.
—Ly, ¿te lastimé? —subí la cabeza para estrellarme con ese rostro que me robaba el aliento.
Los ojos nublados de pasión, con los labios entreabiertos, respirando agitada.
Miré hacia las marcas que dejaron mis mordidas, arrepentido de haber sido tan animal.
—No, mn, es que… —tragó e hizo una expresión que no pude descifrar.
A veces me siento como un tonto a su lado, por no saber tantas cosas…
—Deja de poner esa expresión tan linda —me sonrió y se inclinó hacia delante para besarme.
La estreché en mis brazos y la monté sobre mis piernas, gimiendo cuando mi polla empujó contra sus labios vaginales resbalosos.
Estaba mojada por mí, por mis caricias; ella me deseaba.
—Es… demasiado intenso ahora, Drakkar —me susurró al oído, pegando los pechos a mis pectorales, rodeándome el cuello, arrodillada y abierta sobre mi hombría.
—Puedo sentir toda tu lujuria y amor aquí… —mi mano callosa fue tomada por la suya más pequeña y llevada a su seno izquierdo.
Sentí el retumbar de mi alma en sincronía con la suya.
Ni siquiera entendía bien esto tan loco y mágico, solo era un lobo salvaje, pero estaba feliz con que ella sintiera mis sentimientos y los de Khalum.
—Es como si me hicieras el amor en la mente y a la vez en el cuerpo —su jadeo seductor hizo que mi verga se engrosara y algo escurría de la punta.
Mis dedos se hundieron en las caderas blancas, dejando huellas, y mis caninos picaban por morder de nuevo su nuca.
—Ly… —jadeé, cerrando los ojos cuando empezó a menearse sobre mi erección, dándole un caliente masaje arriba y abajo.
Ella siempre sabía cómo enloquecerme, cómo controlarme, cómo devorar mi cordura.
Me empujó y me dejé caer sobre las pieles, cediéndole el control, mirándola sentada sobre mi cintura.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...