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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 779

NARRADORA

—¿Se puede hacer eso rezándole al Dios Bestia? —Aidan también preguntó frunciendo el ceño.

La misma idea estaba pasando por el interior de esos cerebros competitivos.

Qué manía de querer demostrar su compromiso a cualquier costo.

—No. Lykahel me dio esta bendición solo a mí —Drakkar bufó pasando la mano alrededor de la cintura de Lyra.

Familia o lo que sea, tantos machos alrededor de su hembra lo tenían de los nervios.

— ¿Quién es Lykahel? - Aldric preguntó imaginando la respuesta.

— Es el Dios Bestia - Drakkar respondió como si nada y todos se miraron de reojo.

Nombrar así como así, por su nombre de pila a un Dios… nadie se atrevía a hacerlo a la ligera.

Bueno, solo cierto vampiro con cierta Diosa, que ya ni caso le hacía a sus rabietas.

Pero en el fondo de su corazón, aunque Aldric trataba a Drakkar como un joven lykan de su familia, entendía muy bien lo especial que era.

Nadie sabía hasta dónde llegaría su poder si se ponía serio y solo agradecía que ese coloso estaba de su lado.

¿Quién puede superar el rechazar la divinidad por amor? El listón había quedado demasiado alto.

—El Dios Bestia en persona vino a buscarlo y Khalum me eligió por encima de la inmortalidad, mi macho es increíble —Lyra hizo hasta muequita de suficiencia.

Khalum y Drakkar vieron el morrito en sus labios y morían por besarla de nuevo.

Debieron quedarse más tiempo en su espacio privado.

Los minutos no pasaban igual ahí, incluso durmieron una noche entera y aquí transcurrieron apenas unas horas.

—Ejem, bájale a la calentura muchacho, que la ropa que llevas no es muy conservadora que digamos —Aldric bufó arrugando la nariz por las intensas feromonas.

SemiDios o lo que fuera, su cuerpo tenía reacciones muy “mortales”.

Drakkar era demasiado transparente con sus pensamientos pecaminosos y ya la silueta de su polla se iba engrosando y haciendo un pico en el taparrabos.

Cuando Lyra bajó la mirada para ver a la anaconda despertando, se quiso morir frente a su abuelo y su padre.

El color rojo subió por su cuello y mejillas.

—Es que amo mucho a mi hembra —Drakkar incluso tuvo el descaro de confesar, mirándola intensamente y aquella cosa iba para arriba.

— Contrólate amor… — Lyra le susurró entre dientes, pellizcándole el brazo con una mano temblorosa.

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