NARRADORA
Ambos giraron la cabeza al unísono para ver al salvaje despreocupado, casi desnudo, que entraba sin enterarse de nada.
O más bien, se pasaba por el taparrabos todos los protocolos.
—Drakkar, ¿qué sucede? —el Lord frunció el ceño sin comprender.
—Llevaré a Lyra a tu fortaleza, me quedo unos días en tu casa para que cumplas tu palabra —Drakkar se detuvo en la entrada.
Su cabello azabache caía ondeado más abajo de sus hombros y esos ojos medianoche lo miraban fijamente.
Dracomir de repente tuvo un mal presentimiento.
—Claro, pueden quedarse el tiempo que deseen. Pero, ¿cómo puedo recompensarte por tu ayuda?
Le preguntó con curiosidad.
¿Qué quería de él este hombre increíble que estaba dispuesto a abandonar el cielo por amor?
—Tengo muchas dudas, la primera de ellas, ¿cómo se cría un cachorro de lobo? —Drakkar disparó sin advertencia.
—¿Qué? —Dracomir casi se atraganta con su propia saliva.
Escuchó un sonido raro y cuando miró hacia su suegro, en vez de estar como siempre, con esa cara tiesa, se tapaba la boca.
Obviamente, estaba divertido con esta situación de aprieto para él.
—Drakkar, yo… nunca he criado cachorros, no sabría decirte… mira, el príncipe tiene una hija —le pasó la pelota de golpe.
—Mi hija es una vampira, no una loba… ¿o acaso no te diste cuenta de ese detalle? —Zarek siseó una advertencia.
Que ni pensara que lo dejaría a cargo de la educación sexual de un Dios inocente.
—Bueno, es cierto que no tienes cachorros aún… — Drakkar se rascó la barba, pensativo - pero hay algo más…
—¡Espera Drakkar! —el Lord Lobo lo detuvo casi con miedo de escuchar la próxima pregunta.
Resignado, miró al rostro de alumno confundido. Había que joderse; él no faltaría a su palabra.
—Te explicaré todas tus dudas cuando tenga un tiempo libre, ¿sí? —le respondió viendo el tosco ceño relajarse—. ¿No te quedas unos días con Lyra?
Drakkar asintió suspirando.
Le agradaba este macho. Era directo y no se andaba con tanta tacañería como los demás.
Aidan también era accesible, pero se había escapado esta vez de su cuestionario.
—Bien, me marcho antes de que pasen a los abrazos y besos —Zarek comenzó a avanzar hacia la salida.
Si no se había ido, era porque de verdad tenía la intención de arreglar este reino.
Sabía muy bien que por mucho que se opusiera, su hija ya había tomado la decisión de quedarse.
—Escucharé entonces tus consejos —a Zarek le agradó su respuesta.
Si Victoria estuviese aquí, hasta se sentiría orgullosa de que no estuviesen queriéndose sacar los ojos.
—Además, Laziel me hizo llegar a ese viejo enemigo tuyo, ¿qué hago con él? —le preguntó finalmente.
—Conviértelo en un no muerto… de la manera más atroz y dolorosa que puedas —le respondió entre dientes, con el odio filtrándose en cada sílaba.
—Ni falta hace que me lo digas… tengo varios “experimentos” solo para él —la comisura derecha de Zarek se arqueó a un lado llena de malicia.
Por primera vez ambos estaban en sincronía y era solo el comienzo del tiempo que tendrían que pasar juntos… quisieran o no.
—Resérvame una silla en primera fila —Dracomir masculló igual con malignidad, persiguiendo la espalda del vampiro ancestral.
¿Quién le diría que algún día obtendría estos títulos tan distinguidos?
“Maestro de Cama” de un inocente semidiós y “Yerno Primero” de un vampiro milenario que se cagaba todos los días en los Dioses.
Su vida pintoresca, como el nuevo Rey de Loquilandia, no hacía más que mejorar.
*****
Mientras cada uno iba a su bola, sin hacerse cargo de sus propios reinos y asuntos, los gemelos lycans vivían también su propia aventura.
Una que terminaría con el Alfa Hakon, el dueño del pantano… bien emputado.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...