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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 823

FENRIR

Entendí muy bien por qué Abigail se sentía incómoda, pero no me detuve.

Mi boca se hundió aún más, abierta como un depredador y besando apasionadamente su vulva.

La lengua de Gale se movía como lo haría mi polla, adentro y afuera, dilatando para lo que vendría luego.

Posiblemente, terminé por romper su himen, pero era mejor así. Menos doloroso que desgarrarlo con mi polla erecta.

Mi cabello fue tirado por esa manito hermosa y la pelvis de Abigail martilló contra mi cara.

Sus muslos temblaron con el fuerte gemido que abandonó sus labios.

Lava ardiendo se derramó en mi boca cuando se vino bien rico por mi mamada profunda.

Tragué y resoplé con vapor saliendo de mi nariz.

Tan caliente que mi magia selénica se movilizaba constantemente para someterla.

Mientras bebía de ella, mi polla goteaba sobre la manta, tan dura que cada roce contra la áspera tela se sentía demasiado sensible.

Me incorporé tragando, relamiéndome, con mi lycan asomando en mis pupilas.

Viendo a mi hembra tan hermosa, dispuesta y expuesta bajo mi cuerpo.

Diosa… jamás pensé estar tan desesperado por unirme con una mujer. Solo pienso en pasarme todos los días con ella, en su compañía.

—Mi amor, te necesito, Abigail… ahora…

Aceché sobre ella como un depredador que ansiaba devorarla.

—Soy tuya, mi príncipe… desde el principio siempre he sido tuya… —sus palabras removieron mi mundo entero.

Tomé mi polla y comencé a pasarla de arriba abajo por su vulva.

Empapándola en los fluidos de ambos, siseando de placer mientras me acostaba sobre mi Centuria y la besaba apasionadamente.

Sus piernas se enredaron en mi cintura y comencé a empujar. Su grito lascivo no demoró en llegar.

—¡Ah, qué grueso…! —jadeó contra mis labios, marcando mi espalda con sus uñas clavadas.

Mi gruñido excitado salió de golpe entre mis dientes.

Cerré los ojos de puro placer y con todos los músculos tensos para no penetrarla de golpe y entrar en la gloria poquito a poco.

La cabeza de mi miembro se sumergió en el éxtasis, salió y entró abriendo los pliegues.

Sentía cómo el presemen se escapaba del conducto como un grifo estropeado.

—Ah, joder qué gozo… sshhh, nena, relájate un poco más… solo molesta al inicio, bebé… Mmn, qué caliente, mierd4, me encanta…

Comencé a divagar entre lujuria, consuelo para ella y el movimiento de mis caderas cada vez que me la cogía más y más profundo.

El cuerpo de Abigail tembló debajo del mío al sentir la presión de mi enorme polla atravesando sus últimas barreras y enterrándose hasta la empuñadura.

Me detuve un momento, saboreando el momento único y besando las gotas de lágrimas que rodaban por sus blancas mejillas.

—Solo dolerá esta vez… solo un momento, mi vida, lo prometo —susurré contra sus labios, acariciando su cabello y apretándole las nalgas para no embestirla.

—Mírame, Abiga… solo a mí, nena… por siempre, solo mírame a mí… —besé sus párpados y me hundí en ese gris de tormentas y promesas ardientes.

Mi cuerpo comenzó a hacerle el amor, a moverse sobre el suyo, a tomarla en este bosque que se convertiría en uno de los lugares más especiales para mí.

A través de las sombras que arrojaban las llamas, nuestras siluetas se enredaban sobre las mantas sudadas.

Me incorporé, llevándola de la cintura y montándola sobre mis piernas.

Mis manos tomaron con dominación sus caderas mientras la hacía cabalgarme y menearse sobre mi polla.

Empujé desde abajo, sintiendo los fluidos salpicar y los deliciosos cosquilleos en cada fricción.

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