Entrar Via

Engañada por mi esposo: mi amante perfecto era mi esposo. romance Capítulo 170

Días despues...

Contra todo pronóstico, y para sorpresa de absolutamente todo su círculo social, Rodrigo Mendiola había aceptado la loca propuesta de Daniel.

El magnate, un hombre de costumbres tan rígidas y exclusivas, finalmente accedió a compartir su gran día.

Claro está, lo hizo imponiendo sus propias reglas, sus exigentes estándares de lujo y pagando la mayor parte de la cuenta para asegurarse de que todo saliera perfecto, pero al final, la idea de la boda doble se hizo realidad.

Y ahora, por fin, había llegado el gran día.

El ambiente en la inmensa hacienda estaba cargado con el aroma de flores costosas, la música de fondo y unos nervios tan fuertes que casi se podían cortar con tijera.

En una de las habitaciones más elegantes del lugar, Daniel se ajustaba el nudo de la corbata frente al espejo con las manos temblorosas.

Víctor, que lucía impecable y sumamente relajado recostado en el sofá con su traje oscuro hecho a medida, lo miraba con una sonrisa llena de burla.

—¿Qué tal, Víctor? ¿Cómo me veo? —preguntó Daniel, dándose la vuelta de golpe, con la respiración un poco agitada.

—Te ves bien, Daniel. Pero relájate, estás sudando y pareces estar más nervioso que la propia novia. Vas a arrugar el traje antes de salir.

Daniel se pasó las manos por la cara, soltando un bufido de frustración.

—Claro, es muy fácil para ti decirlo desde ahí sentado, tú ya pasaste por esto. Una cosa es proponer la idea de casarse y otra muy distinta es estar aquí a punto de hacerlo. Te juro que estoy que salgo corriendo por la ventana.

Víctor soltó una carcajada fuerte, se levantó y le dio una palmada en la espalda.

—Ja,ja,ja, tú no vas a ir a ningún lado, cobarde. Valeria te arrastraría al altar por las orejas si hace falta. Más bien vamos a apurarnos, que Rodrigo ya llegó hace rato y está allá abajo esperando.

Daniel negó con la cabeza, todavía un poco pálido por los nervios.

—Ese viejo sí que tiene un empeño bárbaro en casarse. Mira que amarrarse a Adriana... hay que estar bien loco de remate.

—Ya deja la criticadera, Daniel, y vamos a apurarnos, joder. Que se nos hace tarde y los invitados ya están tomando sus asientos —lo regañó Víctor, empujándolo amistosamente hacia la puerta.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Engañada por mi esposo: mi amante perfecto era mi esposo.