Entrar Via

Engañada por mi esposo: mi amante perfecto era mi esposo. romance Capítulo 173

Cinco años después…

El cálido sol de la Riviera Maya brillaba sobre las aguas turquesas, pero, para Amanda, la mejor vista del paraíso seguía siendo indiscutiblemente su esposo.

Cinco años habían pasado, y ver a Víctor salir del mar, con el agua resbalando por su torso marcado bajo la luz del atardecer, aún le secaba la boca exactamente igual que el primer día.

La vida les sonreía a manos llenas.

Su firma de arquitectos había traspasado fronteras, dejando de ser un nombre exclusivo de los Estados Unidos para convertirse en un referente internacional.

Precisamente por eso estaban allí, combinando los negocios con el placer, dirigiendo juntos el diseño de un imponente complejo turístico ecológico en México.

Pero el verdadero triunfo no estaba en los rascacielos ni en el dinero, sino a puerta cerrada. El fuego entre ellos seguía intacto; de hecho, se había perfeccionado.

El sexo seguía siendo su escape favorito, la herramienta perfecta para desconectarse de la presión y recordarse mutuamente a quién pertenecían.

Víctor se acercó, sacudiéndose el cabello oscuro, y se inclinó para devorarle los labios, ignorando por completo que estaban en la terraza de su villa privada a la vista del océano.

—Pensé que el inversor debía estar adentro revisando los planos del muelle —murmuró Amanda contra su boca, sonriendo con picardía mientras enredaba los dedos en su nuca mojada.

—El inversor prefiere mil veces saborear a su esposa —respondió él—. Los planos pueden esperar, tú no.

A unos escasos metros de allí, en la fina arena blanca, la otra mitad del proyecto turístico daba su propia cátedra.

Daniel y Valeria seguían tan enamorados como siempre.

Su matrimonio, con sus inevitables altos y bajos, funcionaba a la perfección gracias a esa chispa única y a su inconfundible sentido del humor.

Junto a ellos estaba Sebastián, un niño de cuatro años que era la copia exacta de Daniel en miniatura.

En ese momento, Daniel estaba sentado bajo una palmera, dándoles una profunda e intensa "charla de vida" a su hijo y a Mattias, que ya estaba mucho más grande y lo escuchaba con atención.

—Escúchenme bien, par de novatos —les decía Daniel, ajustándose las gafas de sol—. En esta vida, las mujeres siempre tienen la razón. Es la regla de oro para la supervivencia.

Valeria, que venía caminando con dos cócteles fríos en la mano, le dio un manotazo cariñoso en el hombro, interrumpiendo la lección magistral.

—¡Daniel! No le enseñes tus mañas a los niños, por Dios. Vas a arruinar a mi hijo y a mi ahijado con tus filosofías baratas.

—Solo les estoy ahorrando años de sufrimiento, mi amor. —se defendió él con una sonrisa descarada, jalando a Valeria de la cintura para sentarla en su regazo entre las risas divertidas de los dos niños.

Mientras ellos disfrutaban del proyecto en México, al otro lado del mundo, la vida era un deslumbrante cuento de hadas.

Adriana y Rodrigo Mendiola estaban sentados en la cubierta de un lujoso yate privado navegando por las costas de Grecia.

Habían decidido, de mutuo acuerdo y sin remordimientos, que la paternidad no era para ellos.

Preferían vivir en una eterna luna de miel, viajando sin descanso y disfrutando de un lujo desmedido, viviendo literalmente un romance de las mil y una noches.

—¿Crees que los chicos nos extrañan allá en la Riviera Maya? —preguntó Adriana, dándole un sorbo a su copa de champán mientras la brisa marina jugaba con su cabello.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Engañada por mi esposo: mi amante perfecto era mi esposo.