Al otro lado del mundo debía ser de noche, porque quien contestó tenía la voz adormilada y congestionada.
—Hola, yo no sabía que mencionar esos datos era una infracción de derechos de autor. Además, ahora mismo estoy fuera del país. ¿No podríamos poner esto en pausa y discutirlo cuando regrese?
Natalia Funes estaba a medio dormir, pero al escuchar el tono entendió de inmediato que era Cristina quien llamaba.
Se despertó de golpe.
—Lo siento mucho, pero mi clienta no acepta ningún tipo de acuerdo extrajudicial.
Hugo extendió la mano, le quitó el teléfono a Cristina y se lo llevó a la oreja.
—Todo en esta vida tiene solución. La señorita Figueroa no lo hizo con mala intención, no hay necesidad de llegar a estos extremos.
Al escuchar la voz de Hugo, Natalia dio un brinco en la cama por el susto.
No tenía el valor para enfrentarse directamente a Hugo Yáñez, así que colgó la llamada de inmediato.
—¿Y bien? ¿Qué pasó? —preguntó Cristina, con el corazón en un puño.
Confiaba en que Hugo podría solucionarlo.
Solo quería impresionar a todos con su discurso, jamás imaginó que se metería en un lío tan gigantesco.
Al instante, el teléfono de Cristina recibió un mensaje.
«Señorita Figueroa, mi clienta no acepta ningún tipo de acuerdo. Tampoco necesita su dinero. Todo se resolverá mediante un proceso legal.»
Cristina no podía creer que ni siquiera con la intervención de Hugo lograran ablandar a la contraparte.
Yago y Vania caminaban justamente hacia donde estaban ellos.
Alguien los detuvo para pedirles una foto juntos.
—No pasará nada, yo me encargo de todo.
Esas palabras llegaron nítidas a los oídos de Vania.
Pudo adivinar exactamente qué era lo que Hugo le estaba prometiendo a Cristina. No pudo evitar sonreír.
Esta cumbre era un evento mundial, transmitido en directo.
Qué profundo era el amor de Hugo.
Quería ser el escudo de Cristina contra el mundo entero.
Pues Vania tenía mucha curiosidad por ver cómo la iba a salvar de esta.
—Pídele a su abogada el contacto directo de su clienta —le indicó Hugo, siendo esta la única salida que se le ocurría.
Hablar con la abogada no serviría de nada.

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