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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 234

La mano de Cristina se quedó congelada en el aire, perdiendo todo el valor para apoyarse en el brazo de Hugo.

Era cierto, ella no era su esposa...

El matrimonio de Hugo y Vania era un secreto muy bien guardado. ¿Cómo era posible que Yago se hubiera enterado?

¿O acaso solo estaba adivinando?

Los periodistas con las cámaras se sumieron de pronto en un silencio sepulcral, casi antinatural.

Yago sostenía una copa de vino tinto con actitud relajada, aunque su sonrisa no llegaba a los ojos.

La mirada de Hugo se volvió insondable, oscura. No confirmó la acusación, pero tampoco la negó.

Hasta que, de repente, soltó una risa seca.

—Señor Leal, estamos en una cumbre de negocios internacionales, no en un tabloide de chismes. Mi estado civil no es un tema a debatir hoy. Lamento que se preocupe tanto por mi vida privada.

Logró desviar el golpe con maestría y aplastar la tensión en el aire.

Yago tuvo que admitir que Hugo era un lobo astuto para estas cosas.

Él, un hombre que casi rondaba los treinta, acababa de ser neutralizado por un tipo que apenas pasaba de los veinte. Evidentemente, la astucia no venía con la edad.

O, mejor dicho, el nivel de descaro.

Antes decían que los viejos no tenían vergüenza, ¿ahora los jóvenes también venían sin escrúpulos?

Yago sonrió levemente y levantó su copa en un brindis distante hacia Hugo.

El otro hombre giró el rostro, con una expresión fría como el hielo.

Cristina bajó la mirada para ocultar su humillación, y los medios, entendiendo la indirecta, desviaron rápidamente sus preguntas hacia el tema central de la cumbre.

—Parece que el señor Leal le tiene mucho cariño a Vania —comentó Cristina, dejando caer el veneno como quien no quiere la cosa.

—La verdad es que la enfermedad de Xavier puede controlarse perfectamente sin necesidad de recurrir a Luna...

En ese momento, alguien se acercó para saludar a Hugo.

Cristina no supo si él llegó a escucharla. Había demasiada gente y no era el mejor momento para tocar asuntos personales.

Pero el matrimonio entre Hugo y Vania estaba por terminar. De hecho, era mejor que Yago estuviera interesado. Una vez que Vania se divorciara, Cristina se encargaría de filtrar la noticia a la prensa para que la familia Leal supiera que Vania era una mujer divorciada con una hija a cuestas.

Una familia con tanto prestigio como los Leal jamás aceptaría a alguien como Vania para su hijo.

Una sonrisa de puro triunfo se dibujó en los labios de Cristina.

Se encargaría de destruir cada uno de los caminos que Vania intentara tomar. Le enseñaría, de una vez por todas, que cruzarse con Cristina Figueroa no traía finales felices.

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