Vania ignoró por completo a Hugo y subió las escaleras.
Al entrar en su habitación, cerró la puerta y comprobó dos veces que el seguro estuviera bien puesto.
Solo después de hacer eso dejó escapar un largo suspiro.
Cherry le envió un mensaje esa misma noche.
«Cristina no ha hecho absolutamente nada.»
Vania sonrió con ironía. Si no había hecho ningún movimiento, era porque estaba confiando ciegamente en que Hugo la salvaría.
Y pensar que él acababa de intentar intimidarla en la planta baja.
Pero Cristina también era madre.
Su propio hijo había sido humillado a golpes, y ahora le exigían que diera la cara ante la prensa para ser juzgada por el país entero.
¿Qué madre soportaría algo así?
«Entendido.»
¿Acaso hacerse la muerta le iba a servir de algo?
Por mucho poder y conexiones que tuviera Hugo, el escándalo se transmitió en vivo a nivel internacional. Frente a los medios del mundo, Hugo Yáñez no era un salvador.
Toda la rabia, toda la humillación que habían soportado en los últimos días... Todo eso se lo cobraría obligando a Cristina a arrodillarse frente a los micrófonos y pedirle perdón a Luna.
Al día siguiente, nada más llegar Vania a la oficina, Yago fue a buscarla.
—El profesor Zavala nos invitó a comer.
La vio con un semblante tan radiante como siempre. Días atrás temía que el problema entre Hugo y Cristina le arruinara el ánimo, pero al verla así, supo que no tenía de qué preocuparse.
Vania frunció el ceño con curiosidad. —Y al profesor, ¿por qué le dio por invitarnos a comer?
Tenía la impresión de que esos académicos siempre estaban ocupados y no perdían el tiempo en compromisos sociales.
Ese viejo siempre andaba buscando excusas para acercarse a ella. A Vania le daba flojera seguirle el juego, no tenía muchas ganas de ir.
—No olvides que la última vez aceptaste al profesor Zavala como tu maestro. En realidad, deberíamos ser nosotros quienes lo invitaran ahora que volvimos del viaje.
Por respeto a Yago, Vania finalmente accedió.
Cuando Yago salió de la oficina, la vio sumergida en sus reportes y sacudió la cabeza, incapaz de borrar la sonrisa de sus labios.


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