—A mí me parece que Vania tiene un dominio impresionante del tema. Yo mismo he consultado a expertos de la industria y...
—¿Tú qué vas a saber? —lo interrumpió Adrián—. Lo que está explicando, esos módulos que se ven en la pantalla, yo ya los había visto mucho antes. Deja de llamarla "cuñada" con tanta admiración. La verdadera genio detrás de esa tecnología está sentada por allá.
Adrián apuntó con su copa de coctel hacia donde estaba Cristina. Luego miró a Vania con una expresión cargada de desprecio y asco.
Iker lo miró atónito.
—¿Estás seguro de lo que dices?
—¿Y de qué tendría que dudar? Yo invertí en el proyecto de los robots con inteligencia emocional del Corporativo Alba. No gané la gran cosa, apenas unos diez mil millones. ¿De dónde crees que sacó Vania esa información? No me digas que...
De pronto, Adrián abrió los ojos de par en par, convencido de haber descubierto una gran conspiración.
—Seguro extorsionó a Cristina para conseguirlo. Escuché que tu sobrino ha dependido de la sangre de la hija de Vania todos estos años para sobrevivir. ¡Seguro la obligó a darle el proyecto a cambio de seguir salvando al niño!
Iker sintió que las teorías de Adrián rozaban la locura.
—Mejor observemos un poco más antes de saltar a conclusiones. Si el trabajo realmente fuera de Cristina, el Comisionado Zúñiga no habría invitado únicamente a Vania. Hasta Yago está aquí casi como un acompañante. ¿De verdad crees que la familia Leal tiene tanto poder como para comprarle a alguien del gobierno un favor de este tamaño?
Adrián simplemente bloqueó la voz de Iker. No quería escuchar razones.
Entre la multitud, sus ojos encontraron a Hugo. Estaba de pie cerca del escenario, con las manos en los bolsillos, luciendo como un hombre común, pero con la mirada clavada, silenciosa y ardiente, en Vania.
La mujer en el escenario ya no era esa esposa miserable y quejumbrosa que rogaba por sus migajas de amor. Era una mujer totalmente diferente, envuelta en un aura magnética, madura e inalcanzable.
Hugo no podía apartar la vista de ella. Le ardían los ojos de tanto mirarla.
A lo lejos, Cristina, que había estado siguiendo a Hugo con la mirada, finalmente sintió el pánico golpear su pecho.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...