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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 1048

Daniel arrugó los labios con desagrado. ¡Qué chica tan insípida!

—Trágate esto.

Daniel atrapó el frasco de pastillas que Roxana le arrojó y, sin dudarlo, echó la cabeza hacia atrás y se tragó el contenido.

Unos segundos después, el dolor agudo y la pesadez en su cuerpo empezaron a disiparse.

—Jefa, ¿ahora cómo vamos a acorralar a la rata en el balde?

¿Acorralar a la rata en el balde?

¿Qué clase de modismo era ese?

El ojo de Roxana tembló levemente.

—Se dice acorralar en un callejón sin salida. Si no sabes usar refranes, no los uses.

Daniel sonrió avergonzado y lanzó una pregunta existencial:

—Jefa, ¿pero un balde no es como un callejón redondo?

Roxana le clavó una mirada glacial y no dijo nada más.

Sintiendo que se había pasado de la raya, Daniel borró su sonrisa de inmediato y adoptó una postura seria.

—Sígueme.

Roxana cortó la conversación y echó a andar.

Daniel se fijó en Yara, que seguía tirada en el suelo.

—¿Y qué hacemos con ella? ¿Mandamos a alguien a meterla en su cama?

—Ignórala. Alguien se encargará de ella luego.

Roxana llegó a los ascensores, pero al ver que todos estaban bloqueados en el primer piso, detuvo su paso.

Daniel, que venía detrás, notó lo mismo y sugirió:

—Jefa, deben haber bloqueado los elevadores. Usemos las escaleras.

Al pasar por el segundo piso, Roxana captó un ruido sutil y le hizo una seña a Daniel para que se detuviera.

—Cuidado, jefa.

Daniel tenía heridas en el pecho y el brazo, así que no intentó hacerse el héroe.

Roxana se pegó a la pared, empujó ligeramente la puerta contrafuegos y echó un vistazo.

El pasillo exterior estaba envuelto en un silencio sepulcral.

Salió con cautela y Daniel la siguió de cerca.

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