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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 742

Mateo Soler sabía muy bien que, aunque su madre aparentaba ser una mujer delicada, en el fondo era implacable. Una vez que tomaba una decisión, nada podía hacerla cambiar de opinión.

Sin embargo, aparte de lo ocurrido en la reunión de estudiantes, él realmente no sabía qué más había hecho Gisela, así que miró a Yara.

—Yara, Gisela ha estado contigo desde que regresó. Deberías conocer los detalles mejor que nadie.

Yara estuvo a punto de negarlo todo, pero al encontrarse con las miradas frías e idénticas de su hermano y su madre, las palabras se le atoraron en la garganta.

Roxana la observó esconder la cabeza como un avestruz y no pudo evitar poner los ojos en blanco.

—Yara, cuéntale a mamá todo lo que sabes. Eres la hija que crie; sé que no me mentirías —le dijo Marina. Aunque su tono era suave, las palabras cayeron sobre Yara como si pesaran una tonelada.

—Mamá, yo...

—¡Mateo! ¿Acaso ya olvidaste que tienes una tía? ¡Desde que volviste a Veridia, organizas una Gala de Presentación y no me invitas! ¡Tus hermanos regresan y ni me avisas! ¡Incluso estuve en el hospital y no te dignaste a preguntar por mí! ¡Qué corazón tan frío tienes!

Los lamentos y gritos de Luisa Soler resonaron de repente desde el exterior, rompiendo en pedazos el ambiente tenso que reinaba en la sala.

Mateo miró de inmediato al mayordomo.

—Ve a ver qué está pasando.

—Enseguida, señor. —El mayordomo salió corriendo, y pocos segundos después, el ruido del altercado se hizo más fuerte.

Pronto, Elba Llorens entró empujando a Luisa, quien venía sentada en una silla de ruedas.

Era evidente que madre e hija habían pasado por un verdadero infierno últimamente.

La figura antes voluptuosa de la tía Luisa ahora era piel y huesos. Sus mejillas estaban amarillentas y hundidas, y su cabello, encanecido y reseco, la hacía lucir envejecida y miserable.

Elba no estaba mucho mejor. Tenía el rostro pálido, los ojos enrojecidos, el cabello áspero y enredado. La ropa que llevaba ya no era de diseñador, sino prendas de lo más corrientes.

Al entrar, los ojos de Elba se clavaron en Roxana y Yara, quienes vestían la última colección de primavera. Un destello de pura envidia cruzó su mirada.

Capítulo 742 1

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