—¡Cállate! —le gritó Dalila de nuevo.
—Suficiente. Esto no es un mercado para que vengan a gritar. Ya llamamos a la policía, esperaremos a que ellos investiguen —intervino Sol con firmeza al ver que las dos hermanas seguían discutiendo.
Los periodistas, que antes estaban convencidos de que M&R Global era el culpable, no podían creer que todo se tratara de un intento de extorsión contra una empresa multimillonaria.
Quienes habían cuestionado a la compañía comenzaron a pedirle disculpas a Roxana.
Pero ella no les prestó atención.
Las otras dos víctimas, al sentir todas las miradas clavadas en ellas, sintieron que también las tachaban de mentirosas.
Ambas se apresuraron a sacar pruebas para demostrar que decían la verdad.
—Les tomaré el pulso.
Roxana aprovechó para examinarlas. Efectivamente, sus cuerpos habían sufrido malestares.
Primero se dirigió a la chica que afirmaba tener asma.
—Dices que la medicina no funcionó y que, al contrario, te dejó sin aire. Eso no fue por culpa del medicamento, sino porque tu problema no es asma. Seguramente te has amanecido trabajando estos últimos días, lo que sobrecargó tu corazón y te provocó esa falta de aire y opresión en el pecho.
La chica la miró con los ojos muy abiertos.
—Tiene toda la razón. La semana pasada estuve adelantando un proyecto de la empresa y me amanecí cuatro días seguidos. Empecé a sentir que me ahogaba y pensé que era un ataque de asma... No imaginé que fuera el corazón.
—Así es. Necesitas descansar mucho, pero lo mejor será que vayas al hospital a hacerte un chequeo completo para estar más tranquila.
—De acuerdo, muchísimas gracias.
Luego, Roxana le explicó la situación a la segunda chica.
—La razón por la que el medicamento no te hizo efecto no es porque el producto sea malo, sino porque, al igual que ella, tomaste algo que no era para tu diagnóstico. Puedes probar con esta otra medicina...

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