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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 313

—Presidente Sandoval, ya investigué todo. La participante que acaba de tocar es la señorita Alcira Maldonado. El Maestro Ezequiel le dio un cero, y el público siente que él la está atacando a propósito. Por eso hay tanto alboroto.

Leandro resumió los hechos rápidamente.

Valeriano escuchó con expresión impasible, aunque una leve duda asomó en sus ojos.

—La interpretación carecía de alma, pero no merecía un cero. ¿Qué argumento dio el Maestro Ezequiel?

—Aún no está claro. Si desea saberlo, puedo regresar e indagar más.

Valeriano desvió la mirada y de pronto notó el auto de Darío Soler estacionado cerca. Tras pensarlo un par de segundos, respondió:

—No es necesario. Entraré a escuchar por mí mismo.

***

Ezequiel no pasó por alto el fugaz destello de triunfo en los ojos de Alcira. ¡Qué mente tan retorcida para alguien tan joven!

—Ya te di una oportunidad, y fuiste tú quien decidió desperdiciarla.

Al escuchar ese tono implacable, el triunfo de Alcira se desvaneció, reemplazado por una profunda inquietud.

—Es cierto que tu obra se llama "Alondra", pero ¿sabes por qué la melodía siempre suena desafinada cuando la tocas en el violín? —Ezequiel sonrió con frialdad—. Porque, para empezar, es una pieza escrita para cítara. Y segundo, no es tuya. Es una composición descartada que "Estrella" me envió hace un año.

Sus palabras cayeron como una bomba, dejando al auditorio en un silencio absoluto.

¿Qué? ¿Una melodía tan hermosa era solo un borrador descartado?

¡Y encima pertenecía a la genio musical que, antes de cumplir la mayoría de edad, ya había arrasado con los tres premios internacionales más prestigiosos del mundo! ¡"Estrella"!

Casi nadie en la sala había visto en persona a esa genio incomparable. Como se retiró tan pronto de la luz pública, el mundo solo podía sentir su presencia a través de sus majestuosas composiciones.

Nadie esperaba escuchar su nombre en un evento como ese.

Todo debía ser un malentendido.

Al ver que surgían más dudas, Roxana levantó la mirada con frialdad, justo a tiempo para notar el suspiro de alivio de Alcira.

«Esto aún no termina».

—¡Querido, mira a este hombre! —estalló Elena, indignada—. Si no quería calificar a nuestra hija, está bien, ¡pero difamarla diciendo que le robó a "Estrella" es inaceptable! Ahora que le piden pruebas se queda callado. ¡Solo quiere arruinar la reputación de nuestra niña! Alcira ha sido una joven ejemplar desde pequeña, es incapaz de hacer algo así. ¡Voy a exigirle una explicación!

Ricardo la detuvo de inmediato.

—No empeores las cosas. ¡Es el Maestro Ezequiel! ¿Crees que podemos darnos el lujo de ofenderlo? Si no responde, es porque esto aún no ha terminado. Espera un poco más.

Aunque Cristián no conocía a fondo a Ezequiel, sentía que su silencio no se debía a la falta de pruebas.

—Por lo que sé, el Maestro Ezequiel valora mucho a los talentos jóvenes y suele ser muy generoso con quienes le piden consejos. Que hoy haya cambiado su actitud para acorralar a Alcira en público... me temo que no lo hace sin fundamentos.

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