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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 392

Leonor la observó con una sonrisa cargada de burla.

—Entre zorras viejas no nos leemos la cartilla. No te hagas la santa. Si de verdad te llevaras tan bien con Roxana, ¿cómo es que terminaste siendo la prometida de Cristián Mota? Habla claro. Quiero destruirla, ¿te unes a mí o no?

Al ver que su máscara había caído, Alcira esbozó una leve sonrisa.

—Señora Sarmiento, ¿y qué gano yo si me alío con usted?

Sabiendo que había mordido el anzuelo, Leonor sonrió con suficiencia.

—La familia Sarmiento tiene un cargamento que los Mota necesitan con urgencia. ¿No te mueres de ganas de unirte a la familia Mota? Con esto, te garantizo que asegurarás tu lugar entre ellos.

La oferta resultó ser muy tentadora. Actualmente, la familia Maldonado pendía de un hilo, y Alcira necesitaba desesperadamente casarse con Cristián antes de graduarse de la universidad. Así evitaría terminar en la calle pasando miserias.

—Hace un momento, negó rotundamente su acuerdo previo. No pienso aceptar un simple trato de palabra.

La sonrisa de Leonor se ensanchó.

—Sabía que no me equivocaba contigo. Eres mucho más lista que esa mujercita corriente de la familia Mota. De acuerdo, toma esto como garantía.

Mientras hablaba, sacó un anillo.

—Una vez que logres llevar a Roxana a la dirección que te daré, puedes presentarte con esta joya en el departamento de ventas de nuestra empresa. Busca al encargado, él sabrá qué hacer.

Alcira observó el anillo de diamantes de diseño único que Leonor le ofrecía, sonrió y lo tomó sin dudarlo.

—Me parece perfecto. Será un placer hacer negocios con usted.

***

Distrito Boreal. Una zona marginal en las afueras de la ciudad donde reinaba el caos y vivían los trabajadores de clase más baja.

La mujer conocida como Siete soltó un bufido desdeñoso.

—¿Y a mí qué me importa? ¿Acaso es poco el número de personas a las que ha liquidado? No olvides que si no fuera por Aura que nos protegió en aquel entonces, ya estaríamos bajo tierra. Este Centro Phoenix no parece gran cosa, pero recuerda que Aura era una maestra fabricando medicinas. ¡Mientras haya una sola pista que pueda llevarme a ella, no voy a rendirme!

—No digo que nos rindamos, pero ya han pasado cinco o seis años desde la última vez que la vimos. Éramos unos niños, todos hemos cambiado mucho. ¿Cómo estás tan segura de que podrás reconocerla? Y además, lleva tanto tiempo fuera de la organización sin darnos ni una señal de vida, ¿cómo sabes que siquiera quiere vernos?

Siete guardó silencio un instante, visiblemente afectada por sus palabras, pero su tono se mantuvo firme.

—¡No me importa! Solo quiero verla. ¡No podré morir en paz si no la veo una vez más!

Involuntariamente, la imagen de la mujer con la que se había enfrentado poco antes cruzó por su mente.

Aunque sus facciones eran completamente desconocidas, la ferocidad y crueldad con la que peleaba le recordaron demasiado a Aura.

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