Entrar Via

LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 521

—Ese sería el peor de los casos, pero aún no hemos llegado a ese punto. Sin embargo, los síntomas de Luisa han empeorado mucho en comparación con antes, y la enfermedad ya se está manifestando en su cuerpo, por lo que debemos discutir un plan de tratamiento lo antes posible.

Las palabras de Marcelo Montes dejaron a Elba Llorens algo desamparada.

—Pero yo no entiendo nada de esto, y mi papá sigue en detención. No sé a quién acudir.

Rafael Soler se había sentido profundamente decepcionado por su hermana, pero al ver cómo la enfermedad se agravaba, dejándola casi irreconocible por el dolor, su instinto protector regresó.

—Elba, entra a cuidar a tu mamá. Buscaré especialistas para una junta médica.

—Está bien, tío Rafael. La vida de mi mamá queda en sus manos. —Elba quería preguntar si había alguna forma de liberar a su padre, pero al notar la mirada severa de Marina Montes de Soler, no se atrevió a mencionarlo.

Una vez que Elba entró, Rafael habló:

—Marcelo, dime la verdad. ¿Queda alguna esperanza de que mi hermana se recupere?

Marcelo levantó la vista hacia él.

—Rafael, eres como un hermano para mí y no quiero mentirte. El estado de Luisa supera mis capacidades. Mantenerla estable para que no empeore es mi límite. Si de verdad quieres salvarla, debes contactar a los mejores especialistas internacionales lo antes posible. Lo ideal sería la Doctora R, la Doctora Alma o la Doctora Serena. Su nivel médico está muy por encima del mío; tal vez ellas tengan una solución.

Al terminar de hablar, notó una expresión extraña en el rostro de su hermana y preguntó:

—¿Qué pasa? ¿Dije algo malo?

Marina soltó una ligera carcajada.

—Marcelo, ¿te la has pasado tanto en el hospital que ni siquiera ves las noticias?

Marcelo la miró confundido.

—No, ¿por qué habría de verlas?

Al ver la conmoción de su hermano, Marina le explicó:

—Así es, Marcelo. Rafael y yo fuimos a verlo ayer, y sus piernas ya tienen sensibilidad al dolor y al tacto. El terapeuta dijo que en una semana podrá empezar con la rehabilitación, y que probablemente pueda ponerse de pie y caminar la semana siguiente.

Marcelo exclamó gratamente sorprendido:

—¡Entonces Roxana podría encargarse del tratamiento de Luisa! Si logró curar las piernas de Valeriano, de seguro encontrará la manera de salvar a Luisa.

La sonrisa en los ojos de Marina se desvaneció al instante.

—Roxana se dio cuenta de la enfermedad de Luisa desde el primer día que regresó a casa. De hecho, si no nos lo hubiera advertido, ni siquiera lo sabríamos. Además, en ese entonces les dijo que podía curarla, pero Luisa no le creyó y, junto con Elba, se burlaron de ella.

Mientras hablaba, miró de reojo a Rafael. Aun con resentimiento, le contó todo a su hermano mayor.

—Desde entonces, esa mujer y su hija no han dejado de insultar y menospreciar a Roxana en cada oportunidad. La última vez que Roxana las acompañó a Puerto Esperanza, casi la acusan injustamente de robarse veinte millones de pesos.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA DESECHADA MANDA