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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 531

Aparentemente, cuando alguien alcanza la cima de la excelencia, sus habilidades sociales se desbloquean automáticamente.

—Prueba estos langostinos, tu hermano Darío mandó traerlos del extranjero anoche. Y también este cangrejo. —Valeriano, usando los cubiertos de servir, le pasó los mariscos ya limpios a su plato.

Roxana se sorprendió un poco, pero no se negó.

A su lado, Darío estaba boquiabierto.

Valeriano siempre había sido excepcional, de un carácter frío y arrogante, que nunca se rebajaba a complacer a nadie. Pero ahora, con su hermana, no solo se le había derretido el hielo, sino que hacía estas pequeñas cosas por ella voluntariamente.

Realmente había cambiado.

—Valeriano, no solo atiendas a Roxana, ¡acuérdate de mí también! Quiero comer langostinos, pero me da pereza pelarlos.

Valeriano, que estaba conversando con don Rafael, le lanzó una mirada indiferente.

—Si quieres comer, usa tus propias manos.

—¡Pff! —Darío resopló—. ¡Traidor! ¡Cambias a tu amigo por una mujer!

Pensó que Valeriano lo negaría, pero este esbozó una media sonrisa.

—¿Te acabas de enterar?

Darío guardó silencio.

Rafael y Marina rieron al ver a su elocuente tercer hijo quedarse sin palabras.

Se sentían aliviados de que Valeriano cuidara tan bien de su hija. No por nada ella había preguntado sobre el compromiso matrimonial entre ambas familias. Sin embargo, sentían un poco de celos de que este muchacho se llevara a la hija que acababan de recuperar.

—Papá, mamá, prueben también. Esto está delicioso —dijo Roxana, sirviéndoles comida.

Al notar de reojo la mirada expectante de su maestra, también le sirvió una porción.

Vera Herrera sonrió, perdiendo toda su severidad, integrándose como cualquier otra tía de la familia.

La cena terminó en un ambiente muy agradable.

—Roxana.

Cuando ella estaba por irse, Darío la llamó.

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