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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 536

Sin embargo, al tenerla frente a frente, sintió que decir simplemente «gracias» no era suficiente, por lo que cambió de tema.

—He compuesto una nueva canción. ¿Te importaría revisar mi partitura?

—Claro, dámela —aceptó Roxana al instante, asumiendo que él necesitaba venderla para pagar los gastos médicos de su madre.

Silvano le tendió las hojas que había corregido incontables veces.

Al ver cómo Roxana las tomaba y clavaba su mirada en ellas con profunda concentración, su corazón empezó a latir de prisa por los nervios.

Al escuchar la conversación, otros estudiantes se acercaron movidos por la curiosidad.

Ximena Torres fue la primera en correr y se acomodó en el mejor ángulo para observar.

Por lo general, alguien necesitaba tararear la melodía para descubrir fallos, pero Roxana no lo hizo. Se mantuvo en completo silencio.

Una vez que terminó de leer, tomó un bolígrafo e hizo un par de anotaciones.

—La composición es fantástica, tanto la melodía como el estilo tienen mucha personalidad. Realmente tienes talento. Sin embargo, te marqué un par de detalles que se pueden pulir; fíjate si los cambios se acercan a lo que quieres transmitir.

—Entendido —respondió él, tomando las hojas con ambas manos. Leyó las correcciones, las tarareó mentalmente y sus ojos se iluminaron de golpe—. ¡Roxana, es brillante! Sentía que le faltaba algo, ¡y estos arreglos son el toque maestro!

Roxana sonrió con modestia.

—No es para tanto, la base de tu canción ya era excelente. Me atrevo a preguntar, ¿tienes pensado venderla?

Silvano lo meditó un segundo antes de asentir.

—Sí. El doctor dijo que la enfermedad de mi madre y la mía son difíciles de curar y necesitamos un medicamento especial muy costoso. Así que... me hace mucha falta el dinero.

Sabiendo que el chico era un diamante en bruto, Roxana ofreció su ayuda.

—Si estás de acuerdo, puedo contactarte con Sonia, mi mánager. Conoce a mucha gente en la industria musical. Te ahorrará bastantes problemas e intentará negociar el mejor precio para ti.

Silvano apretó los dedos sobre la partitura.

Parte de él quería abrirse camino con su propio esfuerzo, al menos para ser digno de verla brillar desde la distancia.

Roxana no imaginaba que Sonia ya lo tuviera en la mira, así que respondió con una sonrisa:

[Genial. Estaré muy ocupada estos días, así que él te vendrá muy bien para cubrir mi ausencia.]

[Eso no es lo mismo. Me han llovido propuestas millonarias para que compongas. Elegí a un cliente que paga una fortuna y exige muy poco; solo quiere la canción para mediados del mes que viene. ¡Esto es pan comido para ti! ¿Aceptas?]

Roxana no esperaba encontrarse con un cliente tan espléndido, y para evitar que Sonia la persiguiera después, aceptó el trato.

[De acuerdo, compondré algo en estos dos días, pero después no me busques, no tendré tiempo.]

Sonia, complacida, respondió de inmediato:

[¡Trato hecho!]

Al mediodía, Roxana aprovechó su tiempo libre para ir al laboratorio de don Abelardo.

Para su sorpresa, al cruzar la puerta de la escuela, vio un auto muy familiar.

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