—La chica además es preciosa, y habla tan suave y educado. ¡Hacen una pareja espectacular!
—Pero espérate… Yo había escuchado chismes de que esa misma chica andaba muy pegada al joven Darío Soler. ¿Cómo es que ahora está con el joven Sandoval? ¿No será de esas trepadoras que solo cazan millonarios?
—No creo, la verdad no se le ve el perfil. No parece interesada ni calculadora, a lo mejor el chisme de Darío fue un malentendido.
—...
Alcira ya no alcanzó a escuchar el resto, pero desde que mencionaron al joven Darío Soler, estuvo cien por ciento segura de que la «chica preciosa» era Roxana.
¡Qué maravilla, sus plegarias habían sido escuchadas!
¡Resulta que la única herida en esa explosión fue ella!
Cristián también llegó a la misma conclusión. Al escuchar que Roxana andaba rondando a diferentes herederos millonarios, sintió una mezcla de lástima y dolor en el pecho.
—Alcira, me parece que están hablando de Roxana… ¿Vamos a ver cómo está?
Era exactamente lo que Alcira quería, así que asintió con entusiasmo.
***
En la suite VIP del hospital.
Tan pronto como se enteraron de la noticia, Rafael, Marina y Darío llegaron a primera hora.
Al ver el vendaje en el brazo de Roxana, todos se acercaron consternados.
—¡Mi bebé! ¿Cómo te sientes? ¿Te duele mucho? Tu papá y yo casi nos morimos del susto cuando nos dijeron. A ver, déjame revisarte —exclamó Marina Montes de Soler, sentándose al borde de la cama y tocándole el rostro con desesperación.
—Estoy bien, no es nada grave, solo un raspón —respondió Roxana, genuinamente sorprendida de verlos llegar tan temprano.
Rafael Soler también tenía el rostro pálido de preocupación.
—¿Cómo es que un auto se incendia de la nada dentro de un campus universitario? Menos mal que no pasó a mayores, pero con este tipo de seguridad, ¿cómo esperas que tu madre y yo podamos dormir tranquilos dejándote aquí?

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