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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 591

—Yara, ¡por fin regresaste! Ven, deja que mamá te revise. ¿Estás herida?

Cuando Yara bajó las escaleras después de bañarse, Marina ya la esperaba en la sala. Al verla con aquel vestido blanco y el rostro pálido, no pudo evitar alzar la voz con preocupación.

Al escuchar esa calidez, a Yara le picó la nariz. Corrió hacia ella y se arrojó a sus brazos.

—Mamá, me asusté muchísimo hoy. Pensé que no volvería a verlos.

Marina sabía perfectamente que durante más de diez años toda la familia la había tratado como a una princesa. Nunca había sufrido un agravio, mucho menos un secuestro. Le partía el corazón verla así.

—Ya pasó, mi niña. Cuando me enteré de lo que ocurrió, casi me muero del susto. Menos mal que Roxana y Valeriano intervinieron para encontrarte. Si notas algo raro en el futuro, avísanos de inmediato a tu padre o a mí, o díselo a tus profesores. No te vayas con cualquiera, nos dejas con el alma en un hilo.

Rafael también suspiró con pesadez.

—Así es. Si no hubiera sido por Roxana y Valeriano, las consecuencias habrían sido desastrosas. De ahora en adelante, no confíes en nadie que no sea de la familia, ¿entendido?

Yara levantó la cabeza del regazo de Marina. Su hermoso rostro, aún surcado por las lágrimas, lucía frágil y desamparado.

Se secó los ojos antes de asentir.

—Lo sé, papá, mamá. Nunca imaginé que una profesora me engañaría así. Me dijo que necesitaba mi ayuda, por eso la seguí sin sospechar nada. Si hubiera sabido que me iba a drogar para desmayarme, jamás lo habría hecho.

Su voz sonaba llena de dolor e inocencia.

Sin embargo, por dentro, se sentía afortunada. Aunque la profesora Agustina la había utilizado, gracias a ese plan, sus padres estaban volcados en ella otra vez. Ver tanta preocupación mitigaba un poco el vacío que había sentido últimamente.

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