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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 781

Veridia. En un lujoso y céntrico edificio de apartamentos.

—¡Siete! ¿Cómo pudiste desperdiciar la medicina que suprime tu veneno en una total desconocida? ¿Te volviste loca? ¡Si alguien logra descifrar esa fórmula, la muerte será el menor de tus castigos!

El hombre vestido de negro se quitó el pasamontañas, revelando un rostro sumamente joven. Era Alonso, el mismo que se había enfrentado dos veces a Roxana Soler en Puerto Esperanza.

—Alonso, cálmate un poco. Si fuera tan fácil replicar la fórmula, ¿crees que habríamos sobrevivido tanto tiempo en la organización? —Siete también se quitó la capucha, dejando caer una cascada de vibrante cabello rojo sobre sus hombros. Su mirada se fijó en un punto vacío de la habitación—. Además, esa toxina nunca debió terminar en el cuerpo de esa chica. Fue un error de cálculo de la Jefa. De no ser por eso, no nos habrían mandado aquí a limpiar su desastre.

—¡Siete, cuida lo que dices! —Alonso activó de inmediato el sistema antiespionaje y retrocedió hacia la ventana, escrutando los alrededores. Solo cuando se aseguró de que no había moros en la costa, continuó—: No nos corresponde cuestionar las decisiones de la Jefa. Pero esa tal Roxana Soler es un verdadero peligro. Su nivel de habilidad es incomprensible. Me aterra pensar que si nota algo extraño en esa chica, comience a cazarnos y termine exponiendo a toda la organización.

Su grupo había pagado un precio de sangre para trasladarse desde las montañas de Puerto Esperanza hasta una isla remota e independiente. Si sus identidades quedaban al descubierto ahora, las consecuencias serían fatales para ambos.

Siete se despojó del resto de su disfraz, mostrando su verdadero rostro. Al escuchar los temores de su compañero, soltó una risita burlona.

—Ay, Alonso... ¿De verdad crees que si la Jefa descubre que estamos buscando a Aura a sus espaldas, nos irá mejor?

Los rasgos duros de Alonso se tensaron.

—Además, eso es exactamente lo que quiero: que Roxana empiece a investigar. Esa mujer tiene demasiados ases bajo la manga. Quién sabe, tal vez hasta termine haciéndonos un favor. A eso se le llama usar la fuerza del enemigo a tu favor.

Alonso levantó la vista de golpe.

—¿Me estás diciendo que... quieres que Roxana descubra a la organización para usarla en contra de la Jefa?

Siete sonrió, radiante y letal.

—Exactamente. Por eso tenemos que vigilar muy de cerca a Roxana Soler. Debemos asegurarnos de invitarla a nuestro pequeño juego.

Alonso quiso replicar, pero en ese instante, el teléfono fijo de la habitación empezó a sonar.

Ese número solo lo conocían la Jefa y sus informantes de mayor confianza. Fuera quien fuera, tenían que contestar.

Roxana notó la preocupación en el rostro del anciano.

—¿Pasa algo malo? ¿Hay algún problema?

—El problema no es tu viaje, sino el momento. Me enteré de que la Casa de Subastas de la Corona celebrará su gran evento. Estos días, las facciones más oscuras y poderosas del mundo se reunirán allá. Habrá demasiada gente peligrosa. Me aterra que algún idiota intente meterse contigo.

Roxana no esperaba que el anciano, con lo ocupado que estaba, estuviera tan al tanto de los movimientos internacionales. Esbozó una sonrisa tranquila.

—No se preocupe. Solo voy a comprar una medicina y, en cuanto la tenga, regresaré.

Al ver su absoluta tranquilidad, Don Abelardo intuyó que la chica debía tener buenos contactos de aquel lado del charco. Su corazón por fin se calmó un poco.

—Está bien. Si necesitas cualquier cosa, llámame. Puede que mi nombre no pese tanto allá como en Veridia, pero este viejo todavía tiene un par de amigos pesados por el mundo.

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