Y aquellos esclavos, que se cubrían sus puntos vitales aterrorizados, se quedaron pasmados al ver cuatro cuchillos tirados en el suelo. Luego, apretaron los puños, llenos de euforia.
Miraron con fervor hacia el bajito "hombre" que estaba a la distancia.
¡No estaba presumiendo!
¡De verdad lo había logrado!
—¡Maldito!
La expresión de los otros tres asesinos se descompuso al ver la escena.
¡No podían creer que ese "hombrecito" de apariencia tan ordinaria de verdad tuviera tanto talento!
Los tres intercambiaron miradas, cambiaron a sus ballestas y cada uno apuntó a un esclavo en una dirección diferente.
¡No creían que ese muchachito pudiera detenerlos a todos!
Y no solo ellos, incluso el público pensó que sería imposible.
Pero Roxana apenas curvó los labios en una sonrisa sutil.
Al segundo siguiente, agarró tres dardos y los lanzó al mismo tiempo.
Los tres proyectiles salieron disparados a la misma velocidad en direcciones completamente distintas.
¡Y, como era de esperarse, bloquearon las tres flechas sin problema!
Al ver esto, todos abrieron la boca, ¡con la mandíbula por los suelos!
Sin embargo, eso no fue lo más impactante.
Un instante después, uno de los dardos partió una de las flechas limpiamente por la mitad.
Fue como si una fuerza misteriosa hubiera envuelto el lugar entero en una burbuja de silencio.
Todo quedó en una quietud sepulcral.
Ni siquiera se escuchaban las respiraciones.
¡Qué fuerza tan monstruosa!
¡Era probable que ni siquiera el propio jefe pudiera hacerle frente a algo así!
¿Por qué nunca antes habían oído hablar de alguien de ese calibre?
El segundo al mando tampoco imaginaba que Patricio hubiera descubierto a semejante talento, y sus ganas de deshacerse de él aumentaron.
Si las cosas seguían así, jamás tendría la oportunidad de ascender al poder.
Levantó ligeramente la barbilla e hizo una señal secreta hacia uno de los francotiradores en las plataformas.
El asesino recibió el mensaje y asintió de inmediato.
En la arena, Tigre y Bastián, que habían estado al borde de la muerte, tenían la espalda empapada en sudor frío.
Con alguien tan aterradoramente fuerte en escena, ¿de verdad funcionaría el plan de Valeriano?

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