Entrar Via

LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO romance Capítulo 122

~ALESSIA~

Maksim respiró profundamente, pero ni eso ayudó para tranquilizarlo aunque fuera un poco. Sus ojos estaban inyectados en furia, parecía un animal completamente enajenado y creo que si no se hace viera tratado de mí, su esposa, la mujer a la que quería, me hubiera metido dos tiros en la cabeza.

—¿Cómo que no es para tanto? —ladró.

Sí yo hubiese sido otra mujer, una temerosa, una de esas que solamente agachan la cabeza y se someten a sus esposos, probablemente habría temblado de miedo o hubiese caído muerta por el pánico. Pero yo era Alessia Cardinale, la Koroleva de la Bratva Volkov y no le temía ni a la muerte, mucho menos a mi marido y sus rabietas.

Así que una de dos: o moría él en esta batalla, o moría yo. Pero no me iba a quedar callada ni le iba a dar la razón en una estupidez como esa.

—No lo es, Maksim —dije con firmeza, alzando más la barbilla, con determinación—. ¿Qué hay de malo en que Mila disfrute su sexualidad como le dé la gana? ¿Qué hay de malo en que quiera estar con dos o tres, o cuatro hombres a la vez? ¿Cuál es el maldito problema si quiere hacer una jodida orgía?

Sus ojos se volvieron rojo sangre. Su semblante se desencajó monstruosamente por la ira.

—¿Qué?

—Lo que escuchaste —afirmé, más envalentonada—. Estás actuando como el maldito machista exagerado que eres y demasiado moralista, como si realmente fueras una perita en dulce que no hace nada malo.

Qué le dijera eso solo lo hizo enfurecer todavía más.

—¿Ah, sí?

—Sí. Como si tú nunca hubieras hecho cosas peores. Y no precisamente con dos mujeres nada más. ¿O me vas a decir en mi cara que es mentira?

Sus ojos se abrieron con sorpresa y también vergüenza. Vi cómo sus labios temblaron, como si quisiera decir algo pero no supiera qué exactamente, así que volví a atacar.

—Eres mucho peor, Maksim Volkov, así que deja de actuar como si solo tú tuvieras el derecho a hacer mierdas asquerosas y los demás estuvieran mal.

El ambiente entero se tensó después de eso.

Maksim abrió la boca para responderme inmediatamente, pero otra vez no dijo nada.

Él sabía perfectamente que yo tenía razón.

Artem se pasó una mano por el rostro como alguien demasiado cansado para seguir escuchando aquella discusión. Mila permaneció completamente quieta detrás de Nicolo y Paolo. Los dos italianos siguieron tensos como estatuas esperando sentencia.

Maksim respiró pesadamente antes de volver a hablar:

—No quiero volver a ver a estos dos hijos de puta dentro de esta cabaña. —La voz le salió fría y muy dura—. Y tampoco los quiero más dentro de la Bratva Volkov.

Mila abrió los ojos inmediatamente.

—Maksim…

—Cállate.

Sus ojos pasaron lentamente hacia Nicolo y Paolo.

TRAIDORA 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO