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LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO romance Capítulo 131

~MAKSIM~

Volvimos a la cabaña con la tensión todavía pegada a la piel. La conversación con Alessia afuera no había solucionado nada de lo que llevábamos arrastrando durante aquel maldito mes, pero al menos nos había dado algo que hacía tiempo no teníamos: una dirección clara.

Seguíamos metidos en una guerra de m****a, seguíamos perdiendo hombres y, además, teníamos a una rata dentro de nuestras filas vendiéndonos a Petrov, pero ya no íbamos a seguir moviendo piezas pequeñas como si eso fuera suficiente para derribarlo.

Cuando abrí la puerta, todos estaban sentados en la sala, esperando; con los semblantes caídos, preocupados y expectantes. Los cuatro levantaron la vista apenas nos vieron entrar y no hizo falta decir nada para que entendieran que algo importante acababa de cambiar.

—Tenemos que hablar —les anuncié.

Artem asintió al instante y nos observó con el ceño fruncido mientras Alessia y yo nos acomodábamos en la parte central de la sala, para tener una mejor visualización de todos.

Ella y yo cruzamos una mirada antes de empezar. Con un cabeceo me otorgó la palabra.

—Como ya saben, acabamos de perder otro ataque —empecé.

El peso de la frase cayó sobre todos. Nadie parecía sorprendido, solo cansados y tan frustrados como nosotros. Y no era para menos.

Llevábamos más de un mes acumulando fracasos, perdiendo hombres y viendo cómo Petrov convertía cada uno de nuestros movimientos en una puta carnicería.

—El ataque a los almacenes de Petrov terminó con otros siete de nuestros hombres muertos y no pudimos quemarle ni un solo maldito pelo al bastardo de Petrov.

Alessia tomó la palabra.

—Y se acabó.

Todos la miraron.

—No más ataques estratégicos. No más sabotajes. No más emboscadas planeadas con tanto esmero, solo para que terminen convirtiéndose en una porquería.

Retomé la palabra.

—Después de cuatro intentos que han terminado en más pérdidas para nuestro bando, hemos llegado a la conclusión de que alguien nos está traicionando y le está dando la ventaja a Petrov.

Mila parpadeó varias veces antes de abrir los ojos ampliamente, asustada.

—Pero... ¿quién nos va a traicionar? ¿No pensarán que se trata de uno de nosotros, verdad?

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