~ALESSIA~
Me lancé detrás de unas cajas cuando las balas empezaron a volar por todos lados. El ruido de los disparos rebotaba brutalmente entre las paredes de metal y las chispas saltaban a cada impacto. Denis derribó a uno de los hombres con un tiro limpio al cuello, pero otros tres aparecieron desde una pasarela superior y empezaron a dispararnos desde arriba.
—¡Arriba! —gritó Artem mientras abría fuego.
Le disparé a uno de ellos en el pecho y cayó por encima de la baranda, golpeándose contra el suelo con un crujido seco. Maksim avanzó como un maldito depredador, cubriéndose detrás de una máquina industrial mientras disparaba sin detenerse, obligando a retroceder a los hombres que protegían el corredor principal.
Petrov ya sabía que estábamos allí y si queríamos atraparlo, primero tendríamos que atravesar aquel infierno en el que se había convertido el interior de aquella maldita nave.
El ruido de los disparos reventaba contra las paredes de metal y regresaba como ecos violentos que hacían imposible distinguir de dónde venía cada amenaza. El aire estaba cargado de humo, pólvora y sangre. Cada vez que uno de los hombres de Petrov caía, otro aparecía desde una nueva cobertura, como si él hijo de perra de Leonid hubiera llenado aquel lugar de perros rabiosos listos para morir por él.
Me cubrí detrás de unas cajas cuando una ráfaga de balas destrozó la madera frente a mí, lanzándome astillas al rostro. Salí por un costado y disparé dos veces seguidas, atravesándole la garganta a uno de sus hombres y el pecho a otro.
Artem cubría el centro con precisión brutal, disparando con una calma casi monstruosa, mientras Maksim avanzaba con una furia que hacía que cualquiera que se cruzara en su camino terminara muerto o arrastrándose.
Nicolo y Paolo habían tomado las pasarelas laterales para cerrar cualquier intento de flanqueo, pero aquello seguía siendo un maldito laberinto lleno de puntos ciegos.
Entonces vi a Leonid al fondo.
No estaba peleando con nadie, sino retrocediendo y dos hombres lo cubrían mientras otros tres se interponían entre nosotros y él.
—¡Petrov! —grité.
Maksim lo vio al instante y se lanzó a la caza.
Corrimos detrás de él y los hombres que protegían su retirada nos recibieron con fuego cerrado.
Una bala pasó tan cerca de mi cara que sentí el calor cortándome la piel. Me lancé al suelo y rodé detrás de una vieja máquina industrial mientras Maksim derribaba a uno de ellos de un disparo en la cabeza.
Artem cayó de rodillas detrás de unas cajas, devolviendo fuego con una precisión enfermiza. Denis y Vadim empujaron desde atrás, limpiando la retaguardia para que no nos encerraran.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO
Que pasa q no se puede desbloquear las páginas contando con monedas ???? Sean serios y no sinvergüenzas Si alguien quiere seguir leyendo este libro vean estos mensajes y no caigan en esta estafa porque no se puede leer aunque se allá pagado...
No puedo desbloquear los capítulos y tengo saldo, ayudenme !!!...
No puedo desbloquear los capítulos y si cuento con saldo, ayuda!!!...