~ALESSIA~
Leonid estaba acorralado al final del corredor cuando finalmente lo alcanzamos.
Maksim y yo habíamos dejado atrás el caos de la nave, los cuerpos, los disparos y a todos los demás. Solo quedábamos nosotros tres en aquella parte olvidada del edificio: Leonid Petrov huyendo como un animal acorralado y nosotros dos pisándole los talones.
Pero el hijo de puta seguía peleando.
Apenas nos vio aparecer al doblar la esquina, levantó el arma y disparó sin perder un segundo. Maksim me empujó contra la pared antes de que la bala me atravesara la cara, y el impacto reventó la tubería detrás de nosotros, soltando vapor caliente que llenó el pasillo.
Respondimos al mismo tiempo.
Nuestras balas golpearon las paredes y arrancaron pedazos de metal mientras Leonid retrocedía, moviéndose rápido y usando cada maldito rincón de aquel laberinto a su favor. Conocía aquella estructura mejor que nosotros y lo estaba aprovechando.
Corrimos detrás de él. El corredor desembocó en una vieja zona de maquinaria industrial, enorme y llena de motores oxidados, tuberías gruesas y plataformas elevadas. Leonid desapareció entre aquella selva de hierro y maldije, porque tuve que reducir la velocidad y porque ese terreno era perfecto para que nos pudiera emboscar.
Maksim lo entendió también, así que luego de hacernos señas, nos separamos para no dejarle a Petrov las cosas fáciles. O al menos no tan fáciles.
Él fue por la izquierda y yo por la derecha.
El sonido de nuestras botas se mezclaba con el goteo del agua cayendo de las tuberías rotas y el ruido lejano de los disparos que seguían resonando en la nave principal. Entonces escuché un disparo y me lancé al suelo justo a tiempo. La bala me pasó zumbando cerca de la cabeza y reventó una máquina detrás de mí.
El maldito Leonid Petrov estaba arriba. Lo vi moverse sobre una pasarela metálica mientras recargaba su arma.
Aproveché su momento de distracción y disparé hacia él.
Fallé y el muy hijo de puta siguió corriendo.
Entonces algo pasó: Maksim apareció por el otro extremo y le cerró el paso.
Leonid giró inmediatamente y volvió a disparar, obligándolo a cubrirse detrás de una columna de acero. Aproveché ese segundo para subir corriendo por una escalera lateral, buscando cortarle la salida desde arriba.
El metal vibraba bajo mis botas mientras subía. Podía escuchar la respiración agitada de Leonid y los pasos pesados de Maksim avanzando desde abajo.
Lo estábamos encerrando.
Desesperado, Leonid volvió a disparar. Las balas chocaron contra la baranda delante de mí y tuve que agacharme.
Seguí avanzando. Más rápido. Más cerca.
Cuando levanté la cabeza, lo vi claramente. Estaba atrapado entre ambos. Maksim avanzando desde abajo y yo cerrándole el paso desde arriba.
Leonid giró la cabeza de un lado a otro, midiendo las distancias, buscando una salida que ya no existía.
Pero aun así levantó el arma otra vez y apretó el gatillo, apuntando directamente a mi cabeza.
~MAKSIM~
Todo pasó demasiado rápido.
Vi el brillo del cañón apuntando directamente hacia Alessia y no pensé. Mi cuerpo reaccionó antes que mi cabeza. Jalé el gatillo y disparé. La bala atravesó el hombro de Leonid, haciéndolo soltar el arma y caer de lado con un gruñido ahogado.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO
Que pasa q no se puede desbloquear las páginas contando con monedas ???? Sean serios y no sinvergüenzas Si alguien quiere seguir leyendo este libro vean estos mensajes y no caigan en esta estafa porque no se puede leer aunque se allá pagado...
No puedo desbloquear los capítulos y tengo saldo, ayudenme !!!...
No puedo desbloquear los capítulos y si cuento con saldo, ayuda!!!...