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LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO romance Capítulo 150

~ALESSIA~

Maksim y yo entramos solos a la mansión de Aldo Valentini y fuimos conducidos por uno de los hombres hasta su despacho.

Aldo estaba sentado detrás de un escritorio ancho de madera oscura, con un vaso de whisky en la mano y una expresión dura en el rostro, que denotaba la rabia que sentía contra nosotros.

Cuando levantó la mirada y nos vio entrar, dejó el vaso sobre la mesa y se levantó de su asiento.

—Así que tú eres Alessia Cardinale, la hija de mi ex buen amigo, Bruno Cardinale —dijo con voz grave, acercándose a nosotros—. Un placer.

Me extendió su mano y le di la mía sin dudar. Entonces se la llevó a la boca y dejó un beso en ella, antes de sonreír contra mi piel.

Mantuve mi expresión seria y no dejé de sostener su mirada, hasta que él soltó mi mano y miró a Maksim.

—Y tú eres Maksim Volkov —dijo, mirándolo de pies a cabeza—. He escuchado mucho sobre ti, pero hasta ahora no tenía el placer.

—Lo mismo digo, Aldo Valentini —respondió Maksim, con su voz gruesa y firme.

Aldo Valentini volvió a sonreír, pero en un segundo la sonrisa se borró de sus labios y se transformó en una expresión fría.

—¿Qué los trae por aquí? —indagó.

No perdí tiempo y respondí:

—Necesitamos hablar.

Aldo se frotó la barbilla con una mano y nos observó.

—He escuchado lo de Bruno —comentó.

Sentí el golpe del nombre de mi padre, pero mantuve la expresión fría.

—Entonces imagino que sabrás que fue Gio Marchetti quien los hizo y que el muy infeliz quiere quedarse con el poder de la Camorra.

Aldo asintió.

—También me he enterado de eso. Pero no sé en qué me podría interesar eso. Tus problemas no son míos y, si mal no recuerdo, tu padre se fue debiéndome algo.

Apreté la mandíbula, porque no me gustaba que acusara falsamente a mi padre, pero sabía que no podía alterarme. No podía arruinar nuestra misión por dejarme llevar por mis emociones.

—Con todo respeto, Aldo, déjame aclararte que mi padre no fue el culpable de lo que pasó esa vez, cuando intentaste atacar a Leonid Petrov para quedarte con su cargamento, sus rutas y su territorio.

Valentini levantó las cejas y rio irónico.

—¿Ah, no? ¿Y entonces quién fue el culpable?

Lo miré directamente a los ojos, con determinación.

—Gio Marchetti fue quien le vendió información a Leonid Petrov sobre el ataque que ibas a hacer esa noche. Fue él quien le dio a Petrov tus movimientos y por eso la operación fracasó.

Vi cómo su rostro se endurecía.

No dijo nada al principio, solo me observó. Por supuesto, lleno de dudas.

Se tomó unos cuantos segundos para pensar, antes de que finalmente hablara.

—Eso es una acusación bastante grave, Alessia Cardinale.

—Y cierta.

—¿Y tienes pruebas? ¿O crees que seré tan estúpido como para confiar en tu palabra?

—Tengo todas las pruebas que quieras.

Su mandíbula se tensó.

—¿Y por qué vienes a contarme eso?

Respiré profundo.

—Porque voy a matarlo.

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