~MAKSIM~
Los antiguos astilleros Cardinale olían a sal, óxido y muerte. El mar golpeaba con fuerza contra las estructuras viejas y los pilotes enterrados en el agua negra, mientras el viento arrastraba el eco de las olas y lo mezclaba con el chirrido de las cadenas oxidadas que colgaban de las grúas abandonadas. Era un lugar perfecto para una emboscada, perfecto para una traición, y estábamos bastante seguros de que Gio Marchetti lo había escogido precisamente por eso, porque quería recordarle a Alessia, incluso antes de matarla, que ya había empezado a apropiarse de todo lo que había pertenecido a Bruno Cardinale.
Lo sentí desde el momento en que llegamos: estábamos rodeados. No necesitaba verlos a todos para saberlo. Bastaba con percibir la tensión del ambiente, el peso de las miradas ocultas sobre nosotros, hombres apostados sobre las plataformas elevadas, escondidos detrás de contenedores, entre montañas de hierro oxidado y dentro de los almacenes medio destruidos.
El aire mismo olía a pólvora contenida y a sangre que todavía no se derramaba, pero que estaba a punto de hacerlo.
Gio no había venido a negociar. Había venido dispuesto a aplastarnos.
Nicolo y Paolo depositaron a Leonid a unos metros de mí. Él cayó de rodillas en el suelo, atado de pies y manos, con la cabeza gacha y la boca cubierta con cinta. Mucha cinta. Respiraba con dificultad, con el rostro cubierto de sangre seca y el cuerpo entero temblando y retorciéndose, como si quisiera escapar de la muerte. Si seguía vivo era solo por Mila. Porque si no fuera por eso, ya le habría arrancado la cabeza con mis propias manos.
Cuando levanté la mirada, la vi de inmediato.
Mila estaba al otro lado del muelle, arrodillada sobre el concreto húmedo, con las manos atadas detrás de la espalda y el rostro cubierto de golpes. Tenía sangre seca en la boca, un corte abierto en la ceja y el pómulo, y moretones oscuros extendiéndose por los brazos. Su cabello rubio estaba pegado a su rostro por el sudor y la suciedad, y aun desde aquella distancia pude ver el temblor de su cuerpo.
Algo se rompió dentro de mí.
Sentí la rabia golpearme con tanta fuerza que tuve que apretar la mandíbula para no hacer una locura. Quería correr hacia ella. Quería matar a todos los hijos de perra que había allí al servicio de Marchetti, arrancarles la garganta con mis propias manos y prender fuego a todo aquel maldito lugar, pero no podía hacerlo. No todavía.
Alessia estaba a mi lado y podía sentir su tensión aunque su rostro se mantenía frío, duro, impenetrable.
Gio estaba frente a Mila, impecable, con el abrigo oscuro moviéndose con el viento y una sonrisa de hijo de puta dibujada en la boca. Detrás de él había al menos veinte hombres armados, más de los que esperaba, y eso hacía que todo se sintiera todavía peor, más arriesgado y peligroso de lo que suponía.
Levantó una mano y sonrió.
—Volkov. Alessia. Qué conmovedor. Vinieron.
No respondí. Mi mirada seguía clavada en Mila.
Ella levantó apenas la cabeza y cuando sus ojos encontraron los míos, vi el miedo reflejado en ellos. Un miedo real. Profundo. El tipo de miedo que no conocía en mi hermana, y verlo allí, en su cara, me hizo querer matar a Gio Marchetti yo mismo.
Gio lo notó. Lo vi disfrutarlo.
—Tu hermanita ha sido una invitada interesante —dijo con burla—. Muy ruidosa al principio, pero aprendió rápido.
Mis manos se cerraron en puños con tanta fuerza que me causé dolor cuando las uñas se me clavaron en las palmas.
Alessia dio un paso adelante antes de que yo pudiera hacer algo.
—Aquí estamos —dijo con frialdad—. Terminemos con esto de una vez por todas.
Gio ladeó la cabeza, divertido.
—No tan rápido.
Sus hombres levantaron las armas al mismo tiempo y nos apuntaron directamente. Todos. Desde arriba, desde los laterales, desde las sombras. Era una jaula.
Mi cuerpo se tensó de inmediato.
—Primero te entregas tú —señaló a Alessia— junto a Petrov.
Sentí la sangre hervirme.
—Primero suelta a Mila.
Gio sonrió y negó.
—No estás en posición de exigir nada, Volkov.
—Ahora suéltalo.
Mis ojos fueron a Petrov y sentí el odio subir como veneno. Si lo soltaba, todo aquello podía irse al infierno. Podía perder a Mila. Podía perder a Alessia. Podía perderlo todo.
En ese momento parecía que realmente nos tenía completamente atrapados.
Miré a Alessia. Ella no apartó la vista de Gio.
—Hazlo, Maksim —ordenó con voz firme y segura.
Eso me golpeó como una despedida.
Apreté los dientes y me acerqué a Leonid. Lo levanté con brutalidad y lo empujé hacia adelante. Petrov tropezó, casi cayó, forcejeó contra mí para no seguir pero lo obligué a avanzar, atado, inútil y reducido a una sombra de lo que había sido. De su boca se emitían fuertes sonidos pero la cinta adhesiva y lo que tenía dentro de la boca no permitían que se entendiera lo que quería decir. Nos habíamos asegurado de eso.
—Detente allí —demandó Gio—. Tú no te acerques.
Lo hice. Me detuve y observé a los hombres de Gio que avanzaron para recibirlo y comenzaron a alejarse de mí.
Vi cómo Gio sonreía. Vi cómo Mila lloraba. Vi cómo Alessia volteaba a verme y rozó con sus dedos el anillo de Bruno Cardinale que llevaba puesto en el anular.
Esa era la señal.
Esa era su orden para que le diéramos inicio al plan.
Miré a Artem y le hice un gesto con la cabeza para que lo hiciera.
Al segundo siguiente, el cuerpo de Leonid Petrov reventó en medio de los hombres de Gio con una violencia tan salvaje que por un segundo el mundo entero pareció detenerse. El estallido lanzó sangre, carne y fuego en todas direcciones, arrancando gritos de dolor y haciendo que varios de los hombres que lo rodeaban salieran despedidos por el impacto.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO
Alguien me puede explicar como del 88 salta al 89 del futuro como asi que Lexia esta embarazada de nuevo...
A mi tampoco me deja y tengo saldo...
Que pasa q no se puede desbloquear las páginas contando con monedas ???? Sean serios y no sinvergüenzas Si alguien quiere seguir leyendo este libro vean estos mensajes y no caigan en esta estafa porque no se puede leer aunque se allá pagado...
No puedo desbloquear los capítulos y tengo saldo, ayudenme !!!...
No puedo desbloquear los capítulos y si cuento con saldo, ayuda!!!...