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LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO romance Capítulo 159

~MAKSIM~

Alessia sonrió contra mi boca. Su cabello rubio se pegaba a ella y a mi frente mientras la llevaba a nuestra cama. La dejé caer sobre el colchón y ella soltó un resoplido indignado, con las piernas ya separadas por invitación.

Negué con la cabeza con una sonrisa oscura.

—Te quiero de rodillas y con ese culo preparado para mí.

Sin rechistar se dio la vuelta, arrodillándose en la cama y presentando sus nalgas redondas y carnosas ante mi rostro, como una ofrenda

La vista de ella esperándome así hizo que mi polla se moviera desesperada por enterarse en su canal.

Me incliné hacia adelante y le mordí una nalga con fuerza, sonsacándole un chillido. Luego le chupé el culo con angurria, haciéndola gemir y gritar ahogadamente. Cuando me sentí saciado, enterré mis manos en sus caderas y la jalé hacia mi polla que esperaba impaciente.

Pero antes, pasé mi dedo por su rajadura y unté la yema con su excitación. Después, lo deslicé por la costura de su culo antes de presionarlo contra el apretado anillo muscular.

—Dime, mi Koroleva, ¿este culito ha extrañado mi polla?

—S-Sí —siseó, casi sin voz.

Me mordí el labio y presioné con más fuerza. Alessia tembló de anticipación, lo que para mí fue una clara invitación a penetrarla.

—Oh, joder —gruñó, cerrando los ojos cuando la cabeza de mi polla entró en su hoyito.

Su gemido fue profundo, bajo y lleno de satisfacción.

Enredé una mano en su cabello, tirando de él para inclinarla a mi gusto, y con la otra sujeté su cadera y la atraje hacia mí, enterrándome un poco más en su culo tan estrecho.

Sus paredes me sofocaron y puse los ojos en blanco de puro placer.

Me adentré más, abriéndole el apretado anillo de músculo con mi vástago.

—¿Te gusta cómo se siente?

—Sí...

—A mí me fascina tenerte así. Me aprietas mucho.

Aspiró un suspiro y empujó sus caderas hacia atrás, de modo que me enterré completamente en ella, hasta la empuñadura.

M****a.

Sentí que ibaa a matarme y que no iba a durar ni un minuto. Tenía que hacer algo.

Introduje la mano entre su cuerpo y el colchón, encontré su clítoris y rodeé su resbaladizo capullo con las yemas de los dedos.

—Oh, m****a, Maksim.

—¿Te vas a correr para mí con mi polla en tu culo?

—¡Sí!

Establecí un ritmo duro y rápido, mis bolas golpeando contra su culo. Estaba desesperado por clavarla en el colchón y verla correrse, pero así como se sentía alrededor de mi polla, estaba a punto de perderme y quedar como un pendejo peecoz.

Me incliné hacia adelante, apreté más su cabello obligándola a arquearse más. Ya estaba cerca, y cuando me estrellé dentro de ella más profundo que antes finalmente me solté.

Alessia también fue atrapada por mi clímax y gritó, sus brazos se rindieron cuando su propia liberación la golpeó, haciéndola caer desplomada contra el colchón.

Seguí bombeando dentro de ella hasta que estaba completamente agotado. Le di una palmada en el culo antes de salier y dejarme caer a su lado.

Ella se acurrucó contra mí, nuestra respiración agitada, nuestros cuerpos resbaladizos por el sudor. Compartimos un beso lento y prolongado.

Envolví un brazo alrededor de su hombro, y Alessia unió nuestras manos, sosteniéndolas.

Solté un hondo suspiro y le di un beso en la frente, mientras pasaba mi otra mano por su cabello, peinándolo hacia atrás para alejarlo de su rostro.

—Hablé con Mila —le comenté.

—¿Sobre qué?

—Su relación con los hermanos Ravelli.

Levantó un poco la cabeza y me miró, expectante.

—¿Qué le has dicho?

Esbocé una sonrisa por culpa de su preocupación.

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