Dos días después...
~MILA~
Había tantas voces hablando a la vez que, por un momento, me sentí nerviosa y a punto de echarme a correr como si huyera de algún peligro.
¿Cuál? Ni idea, porque una buena parte de las personas que estaban sentadas alrededor de aquella mesa me querían con toda su alma y, en más de una ocasión, habían puesto sus vidas en peligro para protegerme. Especialmente los dueños de los dos pares de ojos oscuros e intensos que me saludaron con calidez y amor.
Maldita sea. Se veían tan guapísimo y antojables con sus trajes oscuros y esa presencia segura y demoledora. Deseaba estar encerrada en una habitación a solas con ellos para que me hicieran todo lo que quisieran y me devoraran lentamente y centímetro a centímetro.
«¿Acaso las hormonas del embarazo empezaban a tener efecto en mí?», pensé y tuve que reprimir una sonrisa.
Ambos se apresuraron a ponerse en pie y a retirar la silla que estaba en medio de los dos para que yo me sentara. Aquel gesto provocó que se me erizara el vello de la nuca.
Enseguida, las demás personas presentes siguieron las miradas de los hermanos Ravelli y, al verme, los imitaron, poniéndose de pie para saludarme.
Los nervios empeoraron y no tenía idea del porqué, ya que no era la primera vez que asistía a una reunión exclusiva de mafiosos, en la que, de un momento a otro, las cosas podían salir mal y terminar en una masacre.
Sabía muy bien que estábamos muy lejos de protagonizar algo así. La relación entre rusos e italianos se encontraba en el mejor momento de su historia gracias al matrimonio de mi hermano con Alessia y a mi próxima unión matrimonial con uno de los miembros de la mafia Cardinale.
Oh, seguramente era esto último lo que me tenía tan nerviosa como nunca antes. Esa noche se definiría de manera oficial mi destino frente a los hombres más importantes de ambas organizaciones: la Bratva y la Camorra.
Tomando una profunda inhalación, reuní el valor suficiente para recorrer el último tramo de distancia que me separaba de la gran mesa del comedor de la mansión Cardinale y me acerqué.
—Bienvenida sea a su cena de compromiso, señorita Volkova —dijeron los invitados al unísono.
Les agradecí de corazón y los saludé con una leve inclinación de cabeza, que ellos me devolvieron. Luego me dirigí a las dos personas más importantes de la mesa, mi hermano y Alessia.
Saludé a mi cuñada con un beso en cada mejilla.
—Te ves preciosa —me dijo Alessia, con una sonrisa afectuosa que tiraba de sus labios.
—Tú también —le dije y ella negó.
—No. Esta noche tú eres la importante, así que solo recibe los halagos.
Sonreí y abracé a mi hermano, que estaba a su lado.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO
A mi tampoco me deja y tengo saldo...
Que pasa q no se puede desbloquear las páginas contando con monedas ???? Sean serios y no sinvergüenzas Si alguien quiere seguir leyendo este libro vean estos mensajes y no caigan en esta estafa porque no se puede leer aunque se allá pagado...
No puedo desbloquear los capítulos y tengo saldo, ayudenme !!!...
No puedo desbloquear los capítulos y si cuento con saldo, ayuda!!!...