~ALESSIA~
—¿Crees que Maksim está enfermo?
La pregunta de Artem me hizo apartar la mirada de la pantalla de mi teléfono y levantar la cabeza para encontrarme con sus ojos a través del espejo retrovisor.
Fruncí ligeramente el ceño antes de mirar a Maksim, que dormía profundamente a mi lado con la cabeza apoyada contra el respaldo del asiento y los brazos cruzados sobre el pecho.
—¿Por qué lo preguntas?
—Porque está dormido.
Moví las cejas.
—Gracias por la aclaración, Artem. No me había dado cuenta.
El ruso ignoró mi sarcasmo y volvió a mirar a Maksim a través del espejo.
—Maksim no duerme durante los traslados.
—Estuvimos varias horas en un avión y no descansó bien.
—Tampoco duerme en los aviones. Es más... Maksim no duerme jamás, a menos que esté en su cama y relajado.
Aquello hizo que mi expresión cambiara. Bajé el teléfono y volví a observar a Maksim con más atención, preguntándome si Artem estaba exagerando o si, por el contrario, yo había pasado por alto algo que él conocía mejor después de tantos años trabajando a su lado.
—Siempre está alerta —continuó Artem—. Incluso cuando soy yo quien conduce. Revisa los vehículos que se acercan demasiado, observa las salidas y sabe exactamente dónde estamos. Una vez llevábamos casi treinta horas sin dormir y aun así no cerró los ojos durante todo el camino entre Moscú y San Petersburgo.
—Quizá está cansado.
—Quizá está enfermo.
Apreté los labios y miré nuevamente a mi esposo. La palidez que había notado durante el vuelo seguía allí y, aunque su respiración era tranquila, no podía olvidar la forma en que había salido corriendo hacia el sanitario del avión ni el aspecto tan miserable que tenía cuando finalmente me había permitido entrar.
—Puede ser —admití—. Estuvo vomitando durante el vuelo y dijo que tenía muchas náuseas.
Artem frunció el ceño.
—¿Crees que sea algo grave?
—No lo sé.
—¿Grave de muerte?
Giré la cabeza hacia él.
—¡Artem!
—¿Qué?
—No digas esas tonterías.
—Solo estoy preguntando.
—Pues deja de preguntar estupideces.
Artem hizo una pequeña mueca y mantuvo la vista en el camino.
—También podría ser contagioso.
—¿Quieres que te lance del automóvil en movimiento?
—No —se rio.
—Entonces cállate.
Permaneció callado durante unos segundos, aunque la expresión preocupada de su rostro no desapareció.
—Es que está extraño —murmuró finalmente.
Solté un suspiro.
—Eso ya lo sé.
—No, no lo sabes. Está muy extraño —repitió—. He estado con él en situaciones terribles. Lo he visto recibir un disparo y seguir caminando como si nada. En aquel ataque al bar, por parte del hijo de perra de Petrov, perdió sangre, tenía fiebre y aun así tuvimos que amenazarlo para que se quedara acostado. Y así lo he visto varias veces, pero nunca lo había visto tan hecho m****a como ahora.
Mi preocupación aumentó con cada una de sus palabras y volví a mirar a Maksim. De repente, el hecho de que estuviera dormido dejó de parecerme algo tan insignificante.
Artem tenía razón. Maksim era un hombre incapaz de bajar la guardia incluso cuando se encontraba rodeado de personas en las que confiaba. Podía descansar en casa, dentro de su habitación, pero durante un traslado siempre permanecía atento a lo que ocurría a su alrededor.
Extendí una mano y le aparté un mechón de cabello de la frente. Seguía teniendo la piel fría.
—Voy a concertar una cita con la doctora Amato —decidí—. Que lo revise y nos saque de dudas.
—¿Y crees que aceptará?
Miré a Artem y él me miró a través del espejo.
—No le preguntaré.
Una pequeña sonrisa apareció en sus labios.
—Buena suerte con eso.
Guardé el teléfono en mi bolso justo cuando el automóvil disminuyó la velocidad. Los hombres de seguridad de la mansión Cardinale abrieron la cerca y nos dieron la bienvenida al reconocer el vehículo.
Maksim ni siquiera se movió ante el cambio de velocidad y aquello consiguió inquietarme todavía más.
Esperé hasta que el automóvil se detuvo frente a la mansión y entonces llevé una mano hasta su hombro.
—Maksim.
Lo sacudí suavemente.
—Maksim, despierta.
Sus ojos se abrieron de golpe y durante unos segundos pareció completamente desorientado. Miró hacia el frente, después hacia Artem y finalmente a mí antes de enderezarse en el asiento.
—¿Qué pasa?
—Estás pálido. No tienes buena cara.
—Joder —murmuró Maksim con fastidio—. Estoy bien.
—No está bien —intervine.
Mila volvió a mirarme con preocupación.
—¿Qué le pasó?
—Tu hermano no tuvo un buen viaje. Se sintió mal del estómago durante el vuelo y estuvo vomitando.
—¡¿Vomitando?!
—No grites —gruñó Maksim.
—¿Quieres acostarte? —preguntó Mila, acercándose a él—. Puedo llamar a la doctora Amato para que venga a revisarte.
—No.
—Pero...
—Estoy bien, Mila.
—No pareces estar bien.
—¿Por qué carajos todas las mujeres de mi familia decidieron convertirse en médicos hoy?
Nicolo y Paolo intercambiaron una mirada divertida mientras Artem bajaba la cabeza, seguramente para esconder una sonrisa.
—Porque pareces enfermo —respondió Mila.
Maksim dejó escapar un gruñido y movió una mano con impaciencia.
—Olvídense de mí. Mejor hablen de una puta avez por todas y digan cuál es esa gran noticia que tienen para darnos y por la que nos hicieron viajar con tanta urgencia hasta Nápoles.
El cambio en Mila fue inmediato. Sus ojos volvieron a iluminarse y una sonrisa enorme apareció en su rostro. Buscó con la mirada a Nicolo y a Paolo y los tres compartieron una expresión que consiguió despertar mi curiosidad.
—Será mejor que entremos —dijo ella—. Así se ponen cómodos y hablamos tranquilamente.
—¿No puedes decirlo aquí?
—No.
—¿Por qué?
—Porque necesito que estén bien sentados antes de escuchar lo que voy a decirles.
Maksim resopló.
—Últimamente todo el mundo tiene secretos.
—No es un secreto —replicó Mila—. Es una sorpresa. Una muy grande y que no van a poder creer.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO
Alguien me puede explicar como del 88 salta al 89 del futuro como asi que Lexia esta embarazada de nuevo...
A mi tampoco me deja y tengo saldo...
Que pasa q no se puede desbloquear las páginas contando con monedas ???? Sean serios y no sinvergüenzas Si alguien quiere seguir leyendo este libro vean estos mensajes y no caigan en esta estafa porque no se puede leer aunque se allá pagado...
No puedo desbloquear los capítulos y tengo saldo, ayudenme !!!...
No puedo desbloquear los capítulos y si cuento con saldo, ayuda!!!...