~MAKSIM~
«¿Hasta cuándo va a durar esta m****a? ¿Hasta que nazca el bebé?», me pregunté mientras una sacudida de náuseas me golpeaba directo en el estómago como un puñetazo y me obligaba a doblarme sobre el retrete para expulsar todo lo que había cenado unas horas atrás.
Los malestares que había empezado a padecer desde el embarazo de Alessia habían menguado conforme avanzaba el embarazo. Ya no eran tan fuertes y recurrentes como al principio, pero todavía, de vez en cuando, me atacaban y me volvían un hombre bastante... vulnerable.
M****a, sí. Sentía que iba a morirme.
Prefería enfrentarme a un batallón de enemigos antes que tener que seguir sufriendo estos síntomas durante una semana más.
Con otro retorcijón sacudiendo mi estómago, enrosqué un brazo alrededor de mi abdomen y mi cuerpo liberó brutalmente los últimos residuos de mi estómago. Mi garganta ardía por el sabor acre. Abrí la boca en busca de aire, ahogándome mientras me sacudía.
—Maldita sea —murmuré con la voz ronca.
Me puse en pie y me dirigí al lavabo para cepillarme los dientes. Cuando terminé, me sequé con una toalla de mano y abrí la puerta para salir del baño.
Afuera me encontré con Alessia y, evidentemente, me estaba... esperando.
Estaba acostada en la cama, con los pies en el aire y cruzados por los tobillos. Sus piernas estaban cubiertas por unas medias de red que subían hasta sus gruesos muslos.
La boca se me secó cuando noté el conjunto de lencería de encaje negro que vestía: unas bragas de cintura alta que enmarcaban sus caderas anchas, dándole un toque de pin-up, y un sujetador sexy que apenas contenía esas enormes y deliciosas sandías, cubriendo solamente lo esencial.
Su vientre era mucho más grande por el embarazo pero, joder, así se veía incluso mucho más hermosa y sexy que antes.
Tragué saliva mientras la sangre en mi cuerpo fluía directo hacia mí polla, endureciéndola como una puta roca.
Hubiera sido un gran cabrón mentiroso si dijera que no había disfrutado de esa parte del embarazo. Mi mujer tenía las hormonas a mil y teníamos más sexo que todas las malditas parejas de la ciudad; a toda hora durante el día y en cualquier rincón de la casa, en restaurantes, vuelos, los almacenes de la Bratva... donde fuera que a mi mujercita le dieran ganas.
—Te estaba esperando, bestia —canturreó con un tono provocador, mientras me sonreía maliciosamente y se frotaba la panza con una mano—. Tu bebé me ha provocado mucho antojo. Mucho antojo de saborear a una deliciosa bestia.
Sonreí como el lobo hambriento y sexoso que era, sintiendo que todo malestar desaparecía de mi cuerpo y era sustituido por la excitación que ella y esa postura que tenía en la cama me provocaban.
—Lo que mi Koroleva y mi bebé deseen yo lo cumplo —siseé, quitándome la camisa, los pantalones y los boxers con tanta prisa que me enredé en ellos y casi me caigo de boca al suelo.
Di tropezones para agarrarme al borde de la cama y estabilizarme, y Alessia se llevó la mano a la boca para contener la risita divertida que soltó por mi estupidez.
—Cuidado te caes y te matas —bromeó—. No quiero que nuestro bebé se quede sin su padre antes de nacer.
—Así me subo yo a la cama —dije, alzando el pecho y la barbilla con dignidad, y subiéndome a la cama.
Ella se apoyó en sus manos y se arrastró sobre el colchón hacia arriba, alejándose de mí. La agarré por los tobillos y tiré de ellos para atraerla hacia mí y acorralarla con mi cuerpo contra el colchón.
—Maldita sea, ¿por qué me provocas con esta ropa y luego intentas escapar? —protesté, pasando una de mis manos por la suave tela que cubría su coño.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO
Que pasa q no se puede desbloquear las páginas contando con monedas ???? Sean serios y no sinvergüenzas Si alguien quiere seguir leyendo este libro vean estos mensajes y no caigan en esta estafa porque no se puede leer aunque se allá pagado...
No puedo desbloquear los capítulos y tengo saldo, ayudenme !!!...
No puedo desbloquear los capítulos y si cuento con saldo, ayuda!!!...