~MAKSIM~
Después de que finalmente le di todo de mí, me quité sus tobillos de los hombros y me tendí a su lado, haciéndola girar para que quedara de frente a mí y para no salir de dentro de ella. Quería permanecer enterrado en ella tanto como me fuera posible, y no tenía prisa por cambiar eso.
Miré su hermoso rostro. Ella tenía los ojos cerrados y una sonrisa tonta en sus labios. Dicha expresión la hacía parecer completamente agotada.
Besé sus labios suavemente y luego moví mi rostro hacia su cuello, queriendo acurrucarme en ella y dormir como un bebé.
—Mila y los Ravelli ya deben saber el sexo de los bebés —comentó y se apartó un poco, provocando que finalmente saliera de ella.
—Supongo que sí —susurré, acomodándome más contra ella y cerrando los ojos.
Durante unos segundos hubo un placentero silencio, hasta que ella volvió a hablar.
—¿Qué piensas que tendrán?
—No lo sé —respondí con un encogimiento de hombros—. Lo que sea que tengan estará bien.
Ella asintió y volvió a guardar silencio. Llevó una mano a mi cabeza y la pasó suavemente por mi cabello, rastrillándolo.
—Muy pronto nos tocará a nosotros saber qué tendremos —dijo—. ¿Qué te gustaría que sea?
Esa pregunta me hizo abrir los ojos y mirarla.
—Supongo que querrás un niño, por aquello de darle un heredero a la Bratva —agregó, sonriendo.
Parpadeé, haciéndome una introspección. La verdad es que no me había hecho esa pregunta.
«¿Qué quería que tuviéramos? ¿Un niño o una niña?»
Como al principio estaba ilusionado con tener cinco hijos, el sexo nunca fue algo en lo que me detuviera demasiado, porque imaginaba que serían niños y niñas. Luego mis planes se vinieron abajo cuando nos enteramos que solamente era uno y después de eso ya mejor preferí no hacerme ilusiones de nada y solo dejar que la vida me diera exactamente lo que pensaba que era mejor para mí.
—¿Entonces? —preguntó Alessia, sacándome de mis pensamientos.
Volví a sonreír y le acaricié la mejilla con ternura.
—La verdad es que no lo sé. Prefiero no hacer suposiciones tontas otra vez y solo espero que nuestro bebé nazca sano.
Ella me sonrió con comprensión y asintió.
—¿Y a ti? ¿Qué te gustaría tener a ti? —le pregunté.
Apretó los labios, conteniendo una sonrisa, y negó.
—Tampoco lo sé, pero supongo que me gustaría que sea un niño, para darles a ti y a la Bratva el heredero que necesitan.
—No pienses en mí y en la Bratva —objeté—. Si resulta ser un niño, lo amaré. Si resulta ser una niña, la amaré exactamente igual. No necesito un heredero para sentirme completo.
Las palabras me vinieron desde el corazón. No las decía solo por quedar bien con ella o por querer pasar por el esposo y padre perfecto. De verdad, fuera niño o niña, lo iba a amar de la misma manera.
Ella me sostuvo la mirada durante unos segundos y después sonrió de esa manera suya, tan suave que conseguía hacerme bajar la guardia sin que me diera cuenta.
—¿Sabes? —murmuró—. Nunca imaginé escuchar algo así de ti.
Solté una risa baja.
—Yo tampoco.
Ella acarició distraídamente mi nuca con las yemas de los dedos.
—Has cambiado mucho, Maksim Volkov.
Negué despacio.
—Por supuesto que no. Solo cambiaron las cosas que valen la pena para mí.
Sus ojos se humedecieron apenas. Alcé una ceja al verla y ella bufó entre una risa.
—No me mires así. Son las hormonas.
—Claro.
—Lo digo en serio, Maksim.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO
Que pasa q no se puede desbloquear las páginas contando con monedas ???? Sean serios y no sinvergüenzas Si alguien quiere seguir leyendo este libro vean estos mensajes y no caigan en esta estafa porque no se puede leer aunque se allá pagado...
No puedo desbloquear los capítulos y tengo saldo, ayudenme !!!...
No puedo desbloquear los capítulos y si cuento con saldo, ayuda!!!...