Entrar Via

LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO romance Capítulo 34

~MAKSIM~

No solamente lo había escuchado con claridad. Ella lo había dicho claro, fuerte y sin vergüenza alguna.

Iba a follar con ese reverendo hijo de puta que le estaba besando el cuello y la estaba manoseando arriba de esa barra.

Por un segundo. Uno solo, deseé dar la vuelta sobre mis talones, salir del reservado y buscar al reverendo cara de pito para llenarle la boca y el culo de plomo.

Luego, pensé en matarla a ella. Sí. Definitivamente, acabar con ella sería acabar con todos mis malditos problemas y esta crisis hija de mil putas en la que estaba metido.

Pero, así como ambos pensamientos aparecieron en mi cabeza, así desaparecieron también, como una estrella fugaz en el firmamento, y fueron sustituidos por un impulso mucho peor que el deseo de sangre que sentía: un impulso sexual oscuro, dominante y agresivo.

Mandé a la m****a mi maldito orgullo y la jodida lucha por negar lo que claramente quería, y me dejé llevar por lo que necesitaba.

El deseo prohibido y la lujuria oscura se arremolinaron en mis venas como el humo, poniendo a prueba mi control y debilitando mi voluntad de resistir a esta mujer y a todas las cosas sucias y asquerosas con las que había fantaseado durante los últimos días.

Todo lo que estaba debajo de mi cintura se apretó y pulsó mientras miraba sus ojos y veía mis propios deseos carnales reflejándose en ellos. Motas de oro brillaban en sus ojos y sus labios llenos y tentadores se suavizaron y separaron, como invitándome a descubrir lo dulces que podían ser por dentro.

Me lamí los labios, tan hambriento del sabor de ella que sentí que moriría si no tenía la oportunidad de experimentar su sabor.

Besar mujeres, en cualquier lugar o circunstancia, no era algo que me interesara o complaciera a menudo, y, honestamente, no podía recordar la última vez que quise poner mi boca en una mujer por el puro placer de hacerlo.

El sexo para mí siempre había sido rápido y sin complicaciones, enfocándome más en las necesidades de mi cuerpo y persiguiendo ese subidón embriagador que se precipitaba a través de mí durante el delicioso orgasmo.

Pero en ese momento, con Alessia Cardinale, lo quería absolutamente todo. Aspirar cada maldito centímetro de su cuerpo, recorrerlo con mis labios, con mi lengua y con mis manos, y hacerla sentir el placer más intenso que su cuerpo jamás hubiera experimentado, para que le quedara claro a quien le iba a pertenecer desde ese momento y para siempre.

Sin pensar en las consecuencias, le sujeté con fuerza la nuca, tiré de ella hacia mí y bajé la boca

hasta la suya, tomando finalmente lo que había querido durante los últimos putos días más frustrantes de toda mi vida.

En el momento en que mis labios tocaron los suyos, una sacudida de calor ardiente fue directo a mi polla. Polla que estaba tan dura, tan jodidamente enorme que no había manera de que yo pudiera ocultar mi respuesta a ella con la posición de nuestros cuerpos. Y tampoco había manera de que ella pudiera no darse cuenta de cómo me tenía.

Con mi lengua enredada con la suya, profundas y salvajes, y con un gruñido bajo y primitivo en la parte posterior de mi garganta, apoyé mi polla dura como el hierro contra la palma de su mano, muriendo de ganas por sentir la sensación de sus dedos agarrando mi carne desnuda, acariciándome hasta correrme en su mano.

A medida que mi apetito por ella crecía, seducir su boca ya no me fue suficiente.

Quería más.

Ansiaba más.

Necesitaba todo.

¿QUÉ DEMONIOS? 1

¿QUÉ DEMONIOS? 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO