~MAKSIM~
El vaso chocó contra la mesa con un golpe seco cuando lo dejé caer, el cristal vibrando apenas bajo la fuerza de mi mano. El vodka quemaba al bajar, pero no lo suficiente como para apagar la maldita mezcla de rabia, frustración e impotencia que me retorcía por dentro como un animal encerrado.
Serví otro trago sin pensarlo, llenando el vaso más de la cuenta, y lo llevé a la boca de un solo movimiento, como si pudiera ahogar en alcohol la imagen de ella… su boca, su risa, su maldita forma de mirarme como si supiera exactamente lo que estaba haciendo conmigo.
No había funcionado. Nada de lo que hice había funcionado.
Y eso era lo que más me jodía.
La puerta del reservado se abrió sin que me molestara en mirar, porque ya sabía quién era antes de que dijera una sola palabra.
—¿Entonces? —la voz de Artem llegó tranquila, casi curiosa, como si estuviera entrando a ver el resultado de un espectáculo que ya esperaba—. ¿Se arrancaron el pelo como siempre o arreglaron algo por fin?
Solté una risa baja, amarga, sin humor alguno, apoyando los codos sobre las rodillas y dejando el vaso colgando entre mis dedos.
—La besé.
No hubo pausa. No hubo preparación. Simplemente lo solté, como si necesitara sacarlo de mi sistema.
Artem no respondió de inmediato, pero pude sentir su atención clavándose en mí con más fuerza.
—¿Y? —preguntó finalmente.
Apreté la mandíbula, la imagen regresando con una claridad que me hizo tensar los músculos del cuello.
—Quería hacerla mía.
Las palabras salieron más bajas esta vez, más densas, cargadas de algo que no me gustaba reconocer.
Pasé una mano por mi rostro, arrastrándola con fuerza como si pudiera borrar lo que había sentido.
—Y ella me rechazó.
Ahí sí hubo una reacción. No exagerada, no teatral, pero suficiente.
Levanté la mirada hacia él, encontrándolo de pie a unos pasos, con los brazos cruzados y esa expresión suya que mezclaba análisis con un deje de diversión contenida.
—¿Así nada más? —preguntó.
Solté otra risa seca, inclinándome hacia atrás en el sofá.
—No. No nada más.
Serví otro trago, mis movimientos más bruscos de lo necesario.
—Dijo que no le provocó nada —continué, clavando la vista en el líquido transparente antes de llevármelo a la boca—. Que beso como una m****a.
El silencio que siguió esta vez sí pesó, no por incomodidad, sino porque solo de recordarlo me hacía subir la bilis a la garganta.
—Y que ese pendejo que estaba bailando con ella lo hacía mejor.
El vaso volvió a quedar vacío en mi mano. Lo miré un segundo antes de soltarlo sobre la mesa con otro golpe.
Artem no se rió. No hizo ningún comentario inmediato. Solo me observó y eso fue peor.
Alcé la vista hacia él, frunciendo el ceño con una molestia que ya no sabía si era por ella o por mí mismo.
—¿Será verdad? —La pregunta salió antes de que pudiera detenerla.
Artem arqueó una ceja.
—¿Qué cosa?
—Que ni para besar sirvo.
Su expresión cambió apenas, lo suficiente para que supiera que estaba conteniendo algo.
—No sé —respondió, encogiéndose de hombros—. Nunca te he besado. Y tampoco tengo intención de hacerlo.
Lo fulminé con la mirada.
—No me vengas con esas estupideces.
Una risa corta escapó de él mientras se acercaba un paso y me daba una palmada en el hombro, firme, como si estuviera tratando con un idiota… o con alguien que lo necesitaba más de lo que quería admitir.
—Sabes perfectamente a qué me refiero.
Apreté los dientes, sintiendo cómo algo incómodo se instalaba en mi pecho.
—Entonces dime.
Artem ladeó la cabeza, analizándome.
—¿No se te ha ocurrido que lo dijo para joderte?
Fruncí más el ceño.
—¿Para herirme?
—Claro —respondió sin rodeos—. Para devolverte un poco de todo lo que tú le has hecho.
Sus palabras no fueron suaves. No buscaban serlo.
—La has humillado —continuó—. La has insultado. La has tratado como si no valiera nada solo porque no encaja en lo que tú querías.
Mi mandíbula se tensó.
No respondí. Porque no había nada que responder.
Artem lo notó, pero no se detuvo.
—Y Alessia Cardinale no es cualquier mujer.
Lo fulminé con la mirada, pero no respondió a eso. En cambio, dio un paso más hacia mí, bajando un poco la voz.
—Si no te importara… no estarías aquí bebiendo como un condenado porque te dijo que besabas como una sanguijuela.
Las palabras me golpearon directo y no me gustó nada.
—Y tampoco estarías preguntándome a mí si besas mal —añadió.
No dije nada. Porque otra vez… no había nada que decir.
Artem se pasó una mano por la nuca y negó con la cabeza, como si estuviera cansado de mi m****a.
—Ponte los pantalones, Maksim —dijo finalmente—. Decide si quieres ser un hombre de verdad con esa mujer… o sigue actuando como un idiota.
Me quedé mirándolo, sintiendo cómo cada palabra suya se acomodaba en algún lugar incómodo dentro de mí.
—¿Un hombre enamorado? —murmuré, casi sin darme cuenta.
Artem arqueó una ceja.
—¿Y qué crees que es esto?
No respondí.
Me limité a mirar el vaso vacío en mi mano, como si allí pudiera encontrar una respuesta que no estaba dispuesto a decir en voz alta.
Al final, solo solté un suspiro pesado y me incliné hacia adelante, apoyando los antebrazos en las rodillas.
—Gracias por ser un buen amigo.
La palabra salió más seca de lo que pretendía, pero sincera.
Artem me miró un segundo… y luego resopló con sarcasmo.
—¿Buen amigo? —repitió, burlón—. Soy más que eso, maldita sea.
Se enderezó, señalándome con el vaso.
—¿O crees que me gusta estar aquí dándote consejos de amor como si fuera una jodida consejera sentimental?
Una sonrisa torcida apareció en mi boca pese a todo.
—Déjate de tonterías —continuó—. Haz lo que tengas que hacer… o te juro que voy a olvidarme de que eres mi Pakhan y te voy a dar una paliza para que se te quite la estupidez.
Negué con la cabeza, soltando una risa baja, todavía con el peso de todo encima… pero con algo más claro que antes.
No todo.
Pero suficiente como para saber que esto… ya no era tan simple como quería que fuera.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO
A mi tampoco me deja y tengo saldo...
Que pasa q no se puede desbloquear las páginas contando con monedas ???? Sean serios y no sinvergüenzas Si alguien quiere seguir leyendo este libro vean estos mensajes y no caigan en esta estafa porque no se puede leer aunque se allá pagado...
No puedo desbloquear los capítulos y tengo saldo, ayudenme !!!...
No puedo desbloquear los capítulos y si cuento con saldo, ayuda!!!...