—¿Cómo? ¿No te habías ido a un viaje de negocios a otra ciudad?
—¿Recuerdas qué día es hoy?
—Claro, nuestro tercer aniversario de bodas.
—Pues ven en el próximo barco, te tengo una sorpresa.
—¿De verdad?
Dos horas después, Isabella apareció a las afueras del hotel.
Gabriel la esperaba en la entrada. En cuanto ella bajó del carro, la tomó de la mano y la llevó a la habitación decorada con rosas.
La abrazó por la espalda y le susurró:
—¿Te gusta la sorpresa?
«¿Sorpresa? ¿Una sorpresa tan asquerosa?».
—¡Wow! —exclamó Isabella—. ¡Qué bonito, mi amor! Seguro que te tomó mucho tiempo y esfuerzo prepararlo todo.
—Por ti, vale la pena.
La abrazó con más fuerza, su corazón latía deprisa, claramente excitado. Empezó a besarla desde la sien, su respiración cada vez más agitada, pero justo cuando iba a besarla en los labios, ella lo empujó.
—Puaj… —Isabella no pudo contener una arcada.
—Bella, ¿qué te pasa?
—Nada, debe ser que la cena de anoche me cayó pesada.
Gabriel, al oír que no era nada, volvió a acercarse, pero Isabella lo empujó de nuevo.
—Tú…
—¿Y este pelo largo?
Isabella recogió un pelo largo de la cama, se lo puso a Gabriel delante de los ojos y le preguntó con tono acusador.
Los ojos de Gabriel mostraron un destello de pánico, pero rápidamente se recompuso.
—Seguro que se le cayó a la camarera mientras hacía la cama.
—¿Ah, sí?
—¿Qué más podría ser?
Isabella recogió otro pelo largo de la cama.
—¿Este también se le cayó a la camarera por accidente?
—¿De qué estás sospechando? —Gabriel frunció el ceño y levantó la voz—. ¿Qué te pasa últimamente? Siempre estás con tus paranoias. ¡Me duele mucho que desconfíes de mí!
Isabella hizo un puchero.
—Yo no quiero sospechar, pero… ¡Oye, aquí hay otro!


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...