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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 50

—¡No te escapes! ¡Ven aquí!

El viejo, al verla saltar y temiendo que se cayera, le gritó a su hijo:

—¡Atrápala!

Jairo miró la hora. Si no fuera tan tarde y no quisiera molestar a los demás, habría llamado a la policía.

—¡Ay!

Isabella perdió el equilibrio. Jairo, temiendo que se golpeara contra los escalones de mármol y ocurriera una tragedia, corrió hacia ella. Quería sostenerla, pero sin querer tocó algo suave. Instintivamente, retiró la mano, y en ese instante, Isabella se le colgó encima.

Y por si fuera poco, su cara se estrelló contra la de él, y por pura casualidad… su boca aterrizó en sus labios.

Un fuerte olor a alcohol invadió su boca.

La cara de Jairo se oscureció aún más. Intentó apartar a Isabella, furioso, pero ella se le pegó como chicle, con la cabeza apoyada en su hombro.

—Mmm, qué rico huele…

Jairo miró a Iván con cara de pocos amigos. Iván tosió.

—Súbela… súbela a su cuarto. Yo… yo ya me voy a dormir.

Dicho esto, intentó escabullirse.

—¡Si quieres tener nietos, no puedes dejar que vuelva a beber! —le dijo Jairo a su padre.

El viejo se sorprendió.

—¿No decías que no te ibas a casar con ella? ¿Y ahora te preocupa que beba?

Jairo entrecerró los ojos.

—¿Acaso tienes otra candidata?

—La única, la mejor que he encontrado y la que creo que es perfecta para ti, es Isabella.

—¿Tengo otra opción?

—A menos que quieras que muera sin descansar en paz.

Jairo suspiró.

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