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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 604

Isabella soltó una risa sarcástica. Rafael le había dado un par de propiedades; en su momento ella no las quería, pero Rafael insistió y terminó aceptándolas. Siendo honesta, no le importaban. Si la familia Méndez se empeñaba en recuperarlas, se las devolvería.

Camilo pidió al médico que les prestara una pequeña sala de conferencias. Cuando Isabella entró, los Méndez ya estaban sentados enfrente, en posición de ataque.

Pensó para sus adentros: «¿Tanto lío por tan poca cosa?».

—Isabella, siempre te das aires de dignidad, pero al final solo codiciabas el patrimonio de los Méndez. Te acercaste a mi papá a propósito y lo engañaste para que pusiera todos sus bienes a tu nombre —dijo Adriana apretando los dientes.

Ivana también miraba a Isabella con odio.

—¡No imaginé que fueras tan astuta! ¡Mi esposo ni siquiera me mencionó nada!

—Isaac, saca el contrato ahora mismo. ¡Que devuelva todo lo que le robó a mi hijo! —Julen golpeó la mesa con fuerza.

Isaac puso cara de circunstancia.

—Señor Méndez, el señor Rafael Méndez transfirió todos sus bienes a la señorita Quintero estando en pleno uso de sus facultades. Fue su voluntad, les pido que la respeten.

—¿De quién cobras tú para atreverte a defenderla? —le gritó Julen a Isaac.

Isaac suspiró.

—Señor Méndez, soy el abogado de Rafael, no un mendigo pidiendo limosna a su puerta. Y no estoy defendiendo a nadie, solo comunico la voluntad de mi cliente.

Al ver que no podía intimidar a Isaac, Julen volvió a mirar a Isabella.

—Devuelve inmediatamente las cosas de nuestra familia o te demandaré.

A Isabella no le importaban esas propiedades, pero si Julen le hablaba así, la cosa cambiaba.

—Demándeme todo lo que quiera. Si el tribunal dictamina que debo devolverlo, lo haré.

Isabella recordó que al firmar había una pila de documentos y muchos lugares donde poner su nombre. No leyó con detalle, solo firmó donde Isaac le indicó. Después, al hacer los trámites, tampoco le dio muchas vueltas.

Camilo, que escuchaba confundido, planteó una objeción:

—Incluso si mi hermano le transfirió las acciones a la señorita Quintero, se necesitaba el consentimiento de Ivana, ¿no? De lo contrario, sería inválido.

Isabella sabía algo del tema; efectivamente, se necesitaba el consentimiento de la esposa.

Al mencionar esto, Ivana rompió a llorar de rabia.

—Esas acciones fueron adquiridas por el señor Méndez antes del matrimonio, y tenía un acuerdo prenupcial con la señora Ivana. Además, antes de donar las acciones a la señorita Quintero, el señor Méndez y la señora Ivana ya habían finalizado los trámites de divorcio, así que esas acciones no tienen relación con ella —explicó Isaac.

—¿Qué? —Adriana miró a Ivana en shock—. ¿Te divorciaste de papá? ¿Cuándo pasó eso? ¿Por qué no me dijiste nada?

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