—¡Dices que no es él sin siquiera verlo! ¡Vaya clase de hermano eres!
Tras discutir un par de frases más, Marcela colgó muy enojada. Al ver entrar a Isabella, la fulminó con la mirada.
—¿Hablaste tú con Jairo? ¿Le dijiste que el muchacho que encontré no es Óscar? ¡Cómo puedes ser tan malvada! Encontré a mi hijo, y en lugar de alegrarte por nosotros, ¡tratas de impedir que madre e hijo se reencuentren! ¡Y Jairo también, te cree a ti en lugar de a mí!
Isabella respiró hondo.
—Tengo fotos de Óscar en mi celular, puede compararlas…
—¡No voy a ver ninguna foto, él es Óscar! —sentenció Marcela con dureza.
Isabella abrió la boca, pero se dio cuenta de que dijera lo que dijera, Marcela no le creería. Así que no tuvo más remedio que dejar el tema por el momento.
—Va a llover los próximos dos días. Quedémonos aquí y volvemos a Nublario cuando pase la lluvia.
Marcela miró por la ventana y vio que, en efecto, seguía lloviendo. Aunque le urgía llevarse a Óscar, sabía que la carretera de montaña era peligrosa con lluvia.
—Está bien —dijo Marcela, extendiendo la mano para tocar la manga vacía del vagabundo con expresión de dolor—. Cuando regresemos, contrataré a los mejores médicos para que le pongan prótesis.
Al mediodía del día siguiente, el dueño de la tienda llegó acompañado de una pareja de mediana edad. Se notaba que venían de lejos, cubiertos de polvo del camino. Al ver al vagabundo, a quien Marcela le estaba dando de comer, corrieron hacia adentro con una mezcla de sorpresa y alegría.
—¡Saúl!
La mujer rompió a llorar en cuanto abrió la boca y corrió a abrazar al vagabundo, pero Marcela se interpuso.
—¿Quiénes son ustedes? —preguntó frunciendo el ceño.
La mujer se quedó pasmada un instante.
—Él… él es mi hijo, Saúl Lucero.
Marcela arrugó la frente.
—¿Qué broma es esta? ¡Él es mi hijo, Óscar!
El hombre de mediana edad se sorprendió ante las palabras de Marcela. Se inclinó rápidamente para examinar al vagabundo y pronto lo confirmó.
—¡Este es mi hijo!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...