Isabella corrió tras ella, pero después de buscar un buen rato, no encontró a nadie.
Seguro vio mal; Adriana debía estar en el extranjero desde hace tiempo.
—¡Abran paso, por favor!
Dos cargadores llevaban una caja de madera bastante grande hacia donde ella estaba. Isabella se hizo a un lado rápidamente y vio cómo metían la caja en el salón de banquetes.
Pensando que era alguna sorpresa planeada por la empresa, Isabella no le dio más vueltas. Además, Samuel la estaba apurando, así que llevó al niño al baño primero.
Cuando regresaron, vio que habían puesto la gran caja frente a Jairo y los dos trabajadores estaban quitando los clavos de la tapa.
Un hombre de mediana edad y baja estatura, con traje a rayas, le estaba explicando a Jairo el contenido:
—Esta pieza no es cualquier cosa, moví muchas influencias para conseguirla. Hoy se la regalo al señor Crespo, deseándole que tenga la astucia del lobo y la fuerza del tigre, y que nuestro Grupo Crespo ruja con poder.
Isabella reconoció al hombre; era un accionista del Grupo Crespo llamado Héctor. Pero, ¿qué le iba a regalar a Jairo que requiriera una caja tan grande? Y esas frases sobre lobos y tigres... no le daban buena espina.
Jairo parecía tener la misma sensación y frunció el ceño.
—Recibo los buenos deseos de Héctor, pero mejor no abramos esto ahora. Lo veré cuando llegue a casa.
—Véalo ahora, para que todos se deleiten la vista.
Ese tal Héctor parecía temer que no lo dejaran exhibirlo, así que apresuró a los trabajadores para que quitaran la tapa.
Pronto desmontaron la caja de madera, y lo que todos vieron dentro los dejó helados.
Adentro había un lobo. Así es, un lobo. Y conforme los trabajadores quitaban el envoltorio, se notaba que era un lobo real, por supuesto no vivo, sino disecado.
El lobo tenía los ojos abiertos y mantenía una postura imponente; el pelaje era liso y brillante, estaba muy bien conservado.
—Señor Crespo, llévese este lobo a casa, póngalo en la sala. Cualquiera que lo vea dirá que es impresionante —dijo Héctor, muy orgulloso de su regalo.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...