Entrar Via

La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1304

Federico recorrió con indiferencia a la señora Serrano y a Liliana, luego se giró y le murmuró al anciano:

—Profesor, vámonos. Tienen razón, esto es algo de su familia; no tenemos por qué meternos.

El profesor respiró hondo, incapaz de creer sus palabras, y se rehusó por completo.

—¡Por supuesto que no, Federico!

—¡Regina es mi alumna! ¡No me voy a quedar con los brazos cruzados viendo cómo se la llevan esos monstruos! ¡Tienes que ayudarla!

Sus ojos reflejaban una profunda súplica.

Federico frunció el ceño y le contestó con suma tranquilidad:

—Profesor, hay que aprender a respetar las decisiones de los demás.

A lo largo de los años, él ya había hecho bastante por Regina.

Pero ella jamás había tenido el valor para cortar lazos con su familia.

Lo que estaba viviendo ahora era únicamente consecuencia de sus propias acciones.

El profesor Vicuña meneó la cabeza, agobiado.

Regina estaba en shock; no esperaba que él ni siquiera se dignara a dirigirle la mirada.

Se mordió el labio con tanta fuerza que se hizo daño mientras las lágrimas brotaban a cántaros.

En el fondo, presentía que si cedía y se iba con los Serrano, ya no habría vuelta atrás para ella.

Tomó aire de golpe y decidió no dejarse pisotear más.

Estaba segura de que Federico detestaba verla en esa faceta tan cobarde y patética.

Con un movimiento brusco, Regina se zafó del agarre de Liliana y gritó:

—¡No! ¡Me voy a tratar!

—¡Ustedes no están pagando los gastos del hospital, así que no tienen ningún derecho sobre mí!

Liliana cambió de semblante. Estaba a punto de jalarla nuevamente, pero Regina echó a correr, se escondió detrás de Federico y se aferró al brazo de él.

—¡Federico, ayúdame! —suplicó.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda