En el lugar de la conferencia.
Dalia, equipada hasta los dientes, esperaba en la entrada del estacionamiento.
Al ver a Gilda, corrió hacia ella parpadeando a más no poder:
—¡Gilda, hay mucha gente! Mejor entra escondida por la derecha.
—¿Y a qué le temo? —Gilda estacionó el auto, se quitó el cinturón, acarició la cabeza de Dalia y le sonrió con ternura—. Yo no he hecho nada malo, ¿por qué tendría que esconderme?
—Tengo miedo de que te lastimen. —Dalia la miraba con sus ojos redondos y enrojecidos—. Le prometí a Héctor que te protegería a toda costa.
Él se había portado tan bien con ella y Dalia ya lo había engañado.
Si encima permitía que Gilda saliera herida, ¿con qué cara lo iba a mirar?
—Gilda, ¿la señorita Aldana y el señor Rogelio saben de esto? —La pobre Dalia estaba aterrada al ver la magnitud del evento—. Deberíamos llamarlos para que vengan.
—No tendrían que hacer nada, solo traeríamos dos sillas y que se sienten uno de cada lado.
A ver si con ellos presentes algún periodista se atrevía a inventar cosas.
—Claro, como si fueran mis guardaespaldas. —Gilda soltó una carcajada; le hizo mucha gracia—. Si ellos vienen, ahí sí dirán que esta conferencia es para usar mis influencias.
—Pero Gilda...
Dalia quiso seguir insistiendo, pero Gilda la frenó:
—No te preocupes, ¿se te olvida a qué me dedico?
Cualquiera que intentara levantarle la mano tendría que tener ganas de morir.
—Vamos.
Gilda abrió la puerta, se arregló el cabello y con pasos firmes y relajados se mezcló entre la multitud.
—¡Ahí viene Gilda!
Alguien gritó entre la masa de gente.
Al instante.
Todas las cámaras y las miradas llenas de odio se clavaron en ella.
Eran como flechas afiladas listas para hacerla pedazos.
Quisieran verla destruida.
¡Click, click, click!
El ruido de los obturadores estalló, casi rompiendo los tímpanos de los presentes.
Maldición.
Dalia, que iba abrazada a la bolsa de Gilda, rodó los ojos hacia el cielo.
Se sabía que eran fotos, pero parecía que les estaban disparando con metralletas.
¡Qué exageración!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Más que una niña: La rebelde y su protector