Me mantuve con los ojos cerrados tanto tiempo que hasta creí haberme dormido, pero no por el sueño, si no por lo vacía que estaba mi cabeza, como si fuera una computadora sobrecargada.
No se escuchaba nada, no había movimiento. Esperar era tan tortuoso y eterno.
Lo bueno es que no tenía sueño gracias a la ansiedad, el enfado y el dolor de mi brazo. Combinación perfecta para querer matar a alguien.
¿Cómo ese hombre podía dormir tranquilo a mi lado? ¿No era consciente que las mujeres nos volvemos unas asesinas al descubrir infidelidades? Podría asfixiarlo mientras duerme. Es más, debería hacerlo.
El celular de Derek sonó. Fue una sutil notificación, pero bastó para sentir la cama moverse.
Respiré profundo. Me molestaba el hecho de que estuviera tan pendiente del celular en medio de la noche, esperando su llamada. Tuvo sexo conmigo el día de hoy, pero no le pareció suficiente. Yo no era suficiente para él. Prefería escabullirse a mitad de la noche para ver a la zorra de Sophia.
Los segundos pasaban y no sabía que estaba haciendo. Quería abrir un ojo y espiarlo, pero no me podía permitir ser descubierta. No me quedó más opción que abrir todos mis sentidos.
La cama se comenzó a mover de nuevo. Sentí que el peso a mi lado desaparecía y supe que se había levantado. Esperé escuchar sus pasos alejarse y el ruido de la puerta para abrir los ojos.
Al hacerlo, casi me llevo un susto al ver que no había salido de la habitación en si, se había dirigido al Vestier. No podía verlo, pero había dejado la puerta abierta y la luz prendida.
Me volví hacer la dormida, tratando de respirar lentamente y que mi pecho lo imitara.
Pasaron los segundos, los minutos. Escuché nuevamente los pasos de Derek. Lo sentía acercarse.
¿Por qué se acercaba? ¿No debería ir hacía la puerta? ¿Iba a intentar matarme mientras dormía?
Hice lo posible para fingir que no estaba nerviosa, que mis manos no sudaban y que sentía una gran necesidad de tragar saliva.
Una sábana cayó sobre mí con especial cuidado, cubriendo hasta la altura de los hombros. Sentí posarse sus labios en mi frente mientras acariciaba mi cabello.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi cruel esposo: Cayendo en su trampa
Oye si ya pagué para desbloquear capítulos y me regreso porque siguen bloqueados creo que no está bien...