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Mi cruel esposo: Cayendo en su trampa romance Capítulo 150

Ambos seres malignos avanzaron hacía nosotros con paso decidido. Carla me tomó del brazo.

―Entre a la mansión, señora Erika. Nosotros nos encargamos.

Me mantuve plantada en mi lugar y crucé los brazos. Me negaba a entrar y dejar que otros lucharán mis batallas. No podía dejar intimidarme por estas malas personas. Ahora era Erika Fisher y tenía que defender mi hogar.

―No es necesario, yo me hago cargo.

De pronto, varios guardias y personal de limpieza formaron fila detrás de mí, bloqueando la entrada. Incluyendo a Carla y Ana. No me dijeron nada, pero muchos tenían un mensaje claro en sus ojos. “Estamos a sus órdenes”.

Ambos padres se pararon frente a mí, un escalón por debajo. Me miraron a los ojos con una rabia latente. Parecían molestos por algo.

¿Si me mordían podían contagiarme la rabia?

―¿Qué creen que hacen en mi propiedad? ―hablé con firmeza.

―¿Tú propiedad? ―A Katherine parecía que se le fuese a salir una vena de la frente. Su cuerpo temblaba sin control, mirando a todas partes―. ¿Dónde está Derek? ¡Dime!

No me inmuté ante su arrebato.

―¿Ahora mi hijo se esconde debajo de las faldas de su mujer? ―habló Rodolf con un tono más calmado, pero la ira se filtraba su voz.

―Mi esposo no está, pero aunque se encontrará aquí, ustedes no serían bienvenidos ―Mantuve un tono pacifico a pesar de desear reventarles la cabeza contra el asfalto. Solo con pensar que ellos casi asesinan a su hijo varias veces solo por ambición―.Regresen por donde vinieron o llamo a la policía por daños a propiedad privada.

―¿Cómo qué Derek no está? ¡No seas tan mentirosa! ―gritó la madre, tratando de pasar la barrera de empleados, pero era inútil―.¡Sal de donde estás! ¡¿Cómo te atreves a dejarnos en la quiebra?! ¡Somos tus padres!

―¿Dónde está Derek? ―Me preguntó directamente Rodolf.

Ignoré al hombre, volteando a ver a uno de los empleados.

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