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Obligada A Amarte romance Capítulo 98

Epílogo

Claudia

Hoy es un día perfecto, nada podría ir mejor, hace tanto que la vida se tornó maravillosa para mí, ahora tengo mi propia familia, la que he creado desde cero junto a Richard, los amigos y amigas que han hecho que nuestro vínculo se fortalezca y más que amigos se han convertido o nos han hecho a nosotros parte de su familia. Ahora tenemos un pequeño Richard y una miniversión de mí correteando por todo el jardín, siendo el consentido de su abuela, aunque la verdad es que la señora Ángela se siente la abuela de todos los niños, teníamos planificado volver a nuestra ciudad, pero no tenemos buenos recuerdos en ese lugar por lo que hemos decidido quedarnos cerca de las personas que nos quieren además de ese modo nuestro hijo crece en medio de otros niños y dentro de un seno familiar grande y lleno de amor.

De las chicas y sus esposos no hay mucho que decir más que todas forman unas parejas únicas y dignas de admirar, no voy a decir que siempre están felices y que no discuten, aunque yo no los he visto, sin embargo, las caras de asesino en serie no les pasa desapercibido a nadie, por suerte cada uno sabe cómo resolver sus problemas y continúan demostrándose el amor que se tienen. Confieso que en todo este tiempo viviendo al lado de todos he aprendido a como sobrellevar la vida que elegí al lado de Richard, tantos los consejos delas chicas como de mi abuela, porque la señora Ángela es también mi abuela, me han ayudado para seguir adelante, no es fácil ser esposa, madre y una empresaria, pero tengo buenos ejemplos para seguir.

Como cada vez que el día es soleado y fresco, los chicos sacan una cava con cervezas al patio y montan la parrilla, las chicas nos reunimos en una sola mesa con nuestras copas de vino y nos dedicamos a cotillear mientras los niños corretean, los míos son los más pequeños del grupo, pero eso no les impide en nada estar dando saltos y gritos mientras se divierten. Han pasado cinco años, tres desde que me case con el hombre que amo, cuatro desde que nació mi primer bebe y tres desde el nacimiento de la segunda. Me hace feliz ver como Richard cuida de su pequeña hermana Aina, me costó mucho que mi esposo aceptara el nombre de nuestra hija, pero al final cedió a mi súplica, pero sabe bien que es una derivación del nombre de mi hermana, no lo hago por recordar a la mujer en la que se convirtió, esa mujer dejo de representar algo en mi vida desde hace mucho tiempo, no obstante, la pequeña hermana que perdí fue tan inocente como yo.

Todo parece marchar bien cuando de pronto Stuart aparece frente a todos, bañado en sangre, en un estado deplorable y gravemente herido, cae el suelo incapaz de seguir teniéndose en pie y detrás de él entra Maxwell en igual o peor estado, se sostiene de una de las bases, no logro ver a Andrea por ninguna parte, los tres tenían que venir juntos a compartir con nosotros, ¿Qué sucedió? Miles de preguntas se forman en mi mente al tiempo que los chicos corren hacia ambos para brindarles ayuda y ver lo que sucede, sin embargo, este último los detiene antes de que puedan dar más de dos pasos.

—Saquen a sus hijos de aquí, ahora mismo —ordena haciendo que todas nos pongamos de pie automáticamente, el efecto del alcohol que me hacía sentir achispada desaparece inmediatamente de mi cuerpo al escuchar la orden.

Todos los niños se han quedado paralizados al ver a sus tíos en la manera en como llegaron, heridos y golpeados, los miran con terror, los más pequeños sin entender lo que sucede y los más grandes no comprendiendo del todo, pero tomando en brazos a sus hermanos y primos más indefensos para esperar indicaciones. Busco con la mirada a mis hijos y uno Aina está en brazos de Andrew que sostiene a su vez la mano de Montserrat y mi pequeño Richard está junto al hijo de Cassandra. Es Yxora quien empieza a organizar la salida ordenando ir a su propia casa donde asegura podremos resguardarnos sin ningún inconveniente.

Andrea

No sé por qué, pero hoy desperté con una extraña sensación, es un día muy bonito y no tiene por qué arruinarse y menos por mi ansiedad sin sentido, quizás se deba a que no termino de adaptarme a esta vida al lado de Stuart, pero sé que es con él con quien quiero estar además continuo mi vida como si nada hubiese cambiado, tengo mi trabajo, salgo con mis amigas, lo único es que nadie puede saber quién es mi novio. Sí, hemos pasado varios años juntos y sigo pensando en la manera de abordar el tema de la boda cuando sé perfectamente que Stuart no existe para la sociedad, al menos no legalmente y eso representa un problema a la hora de un contrato civil como lo es el del matrimonio.

—Amor, despierta, tenemos que ir a casa de tus amigos, recuerda que nos invitaron —digo al tiempo que lo remuevo para hacer que despierte como hago cada día desde que tomamos la decisión de vivir juntos.

—Estoy despierto, pero tenemos que esperar a que Maxwell llegue —hace mucho rato que escucho ruido fuera de la habitación, estoy segura de que es él —alego, ya me he acostumbrado a que los dos entran sin hacer ruido y llegan a todas partes tan silenciosamente que nadie los nota, las primeras semanas creí que moriría de un infarto, pero al fin termine por acostumbrarme.

Se levanta y en efecto es Maxwell que nos espera, sonríe al vernos y nos dice que tenemos quince minutos para estar listo, es demasiado mandón, creo que le hace falta una mujer en su vida. Veinte minutos después vamos de camino a la casa de Fernando que es donde harán el convive, nosotros llevamos carne de cerdo, para la parrilla y algunos chorizos, vamos conversando muy a gusto hablando de cualquier estupidez que se nos ocurra y de pronto el espejo de mi lado sale volando gracias a una bala que impacto en el mismo. Stuart me hace cubrir bajando la cabeza hacia mis pernas, veo que le hace una seña a Maxwell quien de inmediato toma un arma y empieza a contraatacar.

—¿De dónde salieron esos autos? —cuestiona Stuart mientras trata de perderlos de vista, pero son varios los autos que nos rodean y nos hacen seguir el camino que ellos imponen.

—No sé, pero tenemos que hacer algo antes de que quedemos completamente en sus manos —exclama Maxwell.

Desde hace un tiempo Stuart ha ido dejando atrás un poco todo lo que le gusta por mí, antes siempre tenía como defenderse, nunca lo cogían desprevenido, pero de un tiempo para acá he notado que ya no se ocupa de estar metido en su computador manipulando los drones o simplemente anda desarmado. Ahora me doy cuenta de que no he sumado nada positivo a su vida y si algo nos sucede hoy a los tres es por mi culpa, tuve que haber hecho más por evitar que bajar la guardia.

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